Brasil mantiene en revisión la llegada del nuevo embajador de Estados Unidos ante tensiones diplomáticas
El Gobierno de Brasil mantiene pendiente la aprobación diplomática necesaria para que el próximo embajador de Estados Unidos en Brasilia pueda asumir el cargo, una situación que ha generado diferencias entre ambos países y aumentado las tensiones en la relación bilateral.
El candidato designado por el presidente estadounidense Donald Trump, el congresista de Florida Daniel Pérez, fue propuesto para ocupar la embajada estadounidense en Brasil el pasado 1 de junio. Sin embargo, su nombramiento aún requiere el llamado “agrément” por parte del Gobierno brasileño, un procedimiento habitual para aceptar formalmente a un representante diplomático extranjero.
De acuerdo con fuentes consultadas por Reuters, autoridades brasileñas consideraron que la solicitud de aprobación no siguió inicialmente el protocolo esperado, debido a que Estados Unidos anunció la designación antes de realizar la petición formal a Brasil.
El nombramiento de Pérez ya fue aprobado por una comisión del Senado estadounidense y está pendiente de una votación plenaria, aunque no podrá iniciar funciones hasta contar con la autorización del Gobierno brasileño.
Funcionarios estadounidenses han expresado preocupación por el retraso del proceso, mientras que autoridades brasileñas señalaron que la revisión continúa conforme a los procedimientos establecidos y que no existe un plazo definido para concluirla.
La situación ocurre en medio de una relación compleja entre Washington y Brasilia. El Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha manifestado críticas sobre lo que considera intentos de influencia extranjera en asuntos políticos de América Latina, mientras que Estados Unidos ha cuestionado algunas decisiones judiciales y políticas internas de Brasil.
Según funcionarios brasileños, el análisis del nombramiento forma parte del procedimiento diplomático regular. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil indicó que no realizará comentarios sobre el caso debido al carácter confidencial del proceso, establecido por la Convención de Viena.
La demora en la designación ocurre antes de las elecciones brasileñas del 4 de octubre, un periodo en el que ambos gobiernos buscan mantener canales de comunicación pese a las diferencias existentes.

