Sismo en Perú deja víctimas y pone nuevamente el foco en la vulnerabilidad de las construcciones
Lima, Perú.- Un sismo de magnitud 5.5 registrado la noche del 18 de julio de 2026 en la región de Junín dejó un saldo preliminar de seis personas fallecidas, más de 30 lesionadas y alrededor de 300 desplazadas, además de daños en viviendas e inmuebles históricos.
De acuerdo con reportes oficiales, el movimiento telúrico tuvo su epicentro cerca de Sicaya, en la provincia de Huancayo, con una profundidad aproximada de 10 kilómetros, lo que favoreció que la sacudida se sintiera con mayor intensidad en las comunidades cercanas.
Las autoridades señalaron que gran parte de los daños se concentró en viviendas construidas con adobe, un material tradicional ampliamente utilizado en zonas rurales que, cuando no cuenta con refuerzos estructurales adecuados, presenta mayor vulnerabilidad ante eventos sísmicos.
En localidades como Chongos Bajo, varias viviendas colapsaron, obligando a numerosas familias a permanecer al aire libre mientras continuaban las réplicas. También se reportaron afectaciones en la iglesia y el convento Santiago de León, edificaciones consideradas patrimonio histórico de la región.
Especialistas recuerdan que la magnitud de un sismo no es el único factor que determina sus consecuencias. La profundidad, la distancia al epicentro, las características del suelo y, especialmente, la calidad de las construcciones influyen de manera importante en el nivel de afectación.
El reciente sismo también ha reavivado el interés por la importancia de fortalecer la infraestructura en países con alta actividad sísmica, luego de los terremotos registrados en Venezuela durante junio de este año, donde se reportaron miles de víctimas y daños de gran magnitud.
Tanto Perú como Venezuela se encuentran en regiones con elevada actividad tectónica y cuentan con antecedentes de terremotos de gran impacto. En el caso peruano, uno de los eventos más recordados es el terremoto ocurrido en Pisco en 2007, que dejó cientos de fallecidos y severos daños en la costa central del país.
Las autoridades peruanas mantienen las labores de evaluación de daños y atención a la población afectada, mientras continúan las inspecciones en viviendas, edificios públicos y sitios históricos para determinar el alcance de las afectaciones y garantizar la seguridad de los habitantes.

