Paramédico voluntario se convierte en héroe al salvar a un joven que intentaba quitarse la vida

La tarde de este martes se vivió una escena que estremeció a quienes estuvieron presentes, pero que también dejó ver la enorme humanidad de un hombre que, sin pensarlo dos veces, se convirtió en un ángel para otro.

Miguel Mozqueda Padilla, paramédico voluntario del grupo Omega, es el héroe que frustró el intento de suicidio de Ángel Mateo Díaz Suárez, un joven de apenas 23 años que se encontraba completamente devastado, con el corazón roto y la mente nublada, aferrado a la idea de acabar con su vida.

Miguel se encontraba cerca de los edificios Urquiza, cuando por casualidad o quizás destino, escuchó a través de radio el reporte de un intento de suicidio. No dudó ni un segundo. Sin importarle nada, se dirigió de inmediato al edificio ubicado frente a la planta de Coca-Cola. Al llegar, dejó su vehículo, bajó con prisa y buscó con la mirada al joven, que en ese momento estaba al borde del colapso.

Sin perder tiempo, se acercó a Ángel Mateo y, con palabras de aliento, con el tono sereno y firme que solo los que han salvado vidas conocen, logró disuadirlo. El muchacho lloraba desconsolado, abatido por una lucha interna que lo tenía al borde del abismo. Miguel lo sostuvo, le habló, le hizo sentir que no estaba solo, y lo detuvo.

Minutos después llegaron elementos de la Guardia Estatal, pero el paramédico no se retiró. Volvió a su vehículo por su mochila, donde guarda medicamentos y equipo médico, y regresó junto al joven, quien aún mostraba resistencia y deseaba rendirse ante la vida. Miguel no se rindió, y una vez más, logró calmarlo, hablarle con el corazón y sostenerlo físicamente si era necesario.

“No fue casualidad”, dicen testigos, y muchos coinciden. Tal vez el destino tenía otros planes para Ángel Mateo, y ese plan se llamaba Miguel Mozqueda Padilla. Un hombre que no vestía capa, pero sí uniforme. Un voluntario que no esperaba medallas, pero entregó su alma en un momento crucial.

Gracias a su intervención, hoy Ángel Mateo sigue con vida. Y aunque el camino hacia la sanación será largo, dio el primer paso: no rendirse. Y eso, en gran parte, se lo debe a un paramédico que simplemente estuvo ahí.

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