Elvia Eguia busca la alcaldía… entre señalamientos de abuso de poder y tráfico de influencias
En política, la memoria ciudadana suele ser más larga de lo que algunos actores quisieran. Hoy, el nombre de Elvia Eguia Castillo, diputada del distrito XI, vuelve a colocarse en la conversación pública, no precisamente por su trabajo legislativo, sino por su aparente interés en buscar la alcaldía de Matamoros. Una aspiración que, lejos de entusiasmar, ha reavivado críticas, cuestionamientos y señalamientos que no han sido olvidados.
Durante su gestión como diputada, hay quienes aseguran que su presencia en territorio fue prácticamente nula. Sin embargo, de manera repentina, su actividad en redes sociales y apariciones públicas se han intensificado, en un intento evidente por reconectar con una ciudadanía que —según diversas voces— se siente distante y poco representada.
En este escenario, también se menciona la influencia de figuras políticas como el exalcalde Mario Alberto López Hernández, conocido como “La Borrega”, así como la cercanía con otros legisladores como Víctor García e Isidro Vargas.
Una estructura que, para algunos, parece más enfocada en reposicionarse políticamente que en responder a las verdaderas necesidades de la población.
Pero más allá de lo político, lo que ha generado mayor indignación es un caso que circula con fuerza y que pone sobre la mesa un tema delicado: el presunto tráfico de influencias y abuso de poder.
El caso involucra a Iraís Ayala Zacarías, una emprendedora de Matamoros que, tras un accidente vehicular, terminó enfrentando no solo daños materiales, sino una situación que la llevó a la quiebra. De acuerdo con el relato, un peritaje oficial había determinado los daños en poco más de 100 mil pesos. Sin embargo, la cifra habría sido inflada hasta alcanzar los 262 mil pesos, presuntamente con el respaldo de influencias políticas.
La contraparte en este conflicto es Angélica Chávez Eguia, señalada como prima de la diputada. Según denuncias, los reclamos económicos no solo persistieron, sino que escalaron a tal grado que Iraís tuvo que cerrar su negocio, “La Cumbre de León”, además de enfrentar la posibilidad de una orden de aprehensión si no cubre el monto exigido antes del 6 de abril.
La situación no termina ahí. También se reporta que la afectada ya había pagado alrededor de 50 mil pesos por supuestos gastos médicos, lo que refuerza la percepción de una exigencia desproporcionada. Mientras tanto, su familia pide justicia y un proceso apegado a derecho, sin abusos ni ventajas indebidas.
Este caso pone en evidencia una problemática recurrente en la política: el uso de cargos públicos para beneficio personal o familiar. Y es precisamente este tipo de señalamientos los que hoy acompañan la posible aspiración de Elvia Eguia a la alcaldía.
Porque más allá de discursos y estrategias, hay una pregunta que queda en el aire: ¿puede alguien con este tipo de antecedentes aspirar a gobernar una ciudad?
La ciudadanía, al final, tendrá la última palabra. Y como bien se dice, en política, los actos pesan más que las intenciones.






