Pescadores de Tabasco capturan una cherna gigante de 290 kilos en aguas profundas tras derrame petrolero
Un grupo de pescadores del municipio de Paraíso, en Tabasco, logró capturar una cherna gigante de 290 kilogramos en aguas profundas del Golfo de México, a unos 200 kilómetros mar adentro. El hallazgo fue reportado días después del derrame de crudo ocurrido a inicios de mayo cerca de la refinería de Dos Bocas, el cual afectó severamente zonas costeras y sistemas lagunares locales.
Debido a la contaminación marina provocada por el incidente, que abarcó alrededor de 17 kilómetros de litoral, la pesca en áreas cercanas se tornó inviable. En respuesta, los pescadores Ubaldo González, Julio César Hernández, Alfredo Martínez y Edilberto González se adentraron en busca de zonas limpias, donde lograron esta inusual captura.
“Nos arriesgamos mar adentro y el mar nos recompensó”, declaró González, líder del grupo, en declaraciones recogidas por medios locales. El Ayuntamiento de Paraíso celebró la pesca como un símbolo de la resiliencia de la comunidad pesquera, afectada tanto ambiental como económicamente por el derrame.
La cherna gigante, también conocida como mero guasa (Epinephelus itajara), es una especie valiosa en el mercado local, cotizada a aproximadamente 130 pesos por kilogramo. Aunque su pesca no está prohibida de forma permanente, sí está sujeta a una veda temporal fija del 1 de febrero al 31 de marzo en estados como Tabasco, con el objetivo de proteger su proceso reproductivo.
El ejemplar capturado excede con creces el tamaño común, que oscila entre los 60 y 80 kilogramos. Sin embargo, la pesca de este tipo de especies plantea desafíos importantes de conservación. En algunos países, la cherna está clasificada como especie en peligro de extinción, y su población ha disminuido por la pesca furtiva.
En México, aunque la Norma Oficial NOM-041-PESC-2004 no establece un límite máximo de tamaño para su captura, se prohíben métodos de pesca específicos en zonas protegidas, como el palangre de fondo y la técnica conocida como “bicicleta”.
Ante este contexto, la captura del pez ha generado tanto entusiasmo como reflexión entre los habitantes. “Ayer era felicidad, hoy estamos preocupados”, expresó uno de los pescadores, al reconocer que, si bien la pesca representa una fuente vital de ingresos, también es fundamental respetar las normativas para asegurar la sostenibilidad de los recursos marinos.
La historia de esta cherna gigante evidencia el complejo equilibrio entre la subsistencia local y la conservación de especies marinas vulnerables, en un momento clave para la pesca en la región.
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