Vuelve el danzón: un reencuentro con la música, la memoria y el corazón

Después de años marcados por el silencio y la distancia, el danzón vuelve a sonar en la plaza, reuniendo a quienes nunca han dejado de sentirlo en el alma. Adultos mayores se congregan nuevamente, como cada semana desde hace más de 25 años, para rendir homenaje al ritmo que ha marcado sus vidas.

“Llevamos más de 25 años reuniéndonos, y aunque el COVID se llevó a muchos de nuestros compañeros, seguimos aquí, bailando también por ellos”, comparte con emoción Rosa Álvarez, una de las asistentes más constantes. Sus palabras reflejan tanto la pérdida como la esperanza.

Al compás de la música, las parejas giran y deslizan sus pies con la elegancia de quienes no han olvidado los pasos, ni lo que representan: un espacio de comunidad, de historia compartida y de alegría viva. El danzón no solo es baile; es una forma de resistir el paso del tiempo.

La pista se convierte así en un refugio de recuerdos y de encuentros. El danzón ha vuelto, y con él, los abrazos pausados, las miradas cómplices y la vida que se mueve al ritmo del corazón.

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