Menor actividad tropical reduce una fuente de humedad para Nuevo Laredo
Nuevo Laredo, Tamaulipas.- La baja actividad de ciclones tropicales en el Golfo de México durante la temporada 2026 representa una menor oportunidad de que grandes cantidades de humedad sean transportadas hacia el noreste del país, una situación que puede influir en las condiciones de lluvia de Nuevo Laredo, aunque no constituye por sí sola una explicación para los periodos secos de la región.
De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC), al 17 de septiembre no se registran ciclones tropicales activos en el Atlántico, mientras que la temporada oficial de huracanes se mantiene vigente hasta el 30 de noviembre.
La influencia de los sistemas tropicales sobre Nuevo Laredo ocurre principalmente mediante el transporte de humedad. Un ciclón que se desarrolle en el Golfo o sus alrededores puede favorecer el ingreso de vapor de agua hacia el noreste de México y, aun cuando pierda intensidad antes de llegar a la zona fronteriza, sus remanentes pueden generar precipitaciones.
Menos sistemas tropicales, una fuente adicional de lluvia menos disponible
Nuevo Laredo recibe precipitaciones como resultado de la interacción de diferentes fenómenos atmosféricos, entre ellos la humedad proveniente del Golfo de México, frentes fríos, vaguadas y otros sistemas capaces de generar tormentas.
Por ello, una temporada con poca actividad tropical puede reducir una de las fuentes de humedad disponibles durante el verano y parte del otoño. Sin embargo, esto no significa que la ciudad quede necesariamente sin lluvias, ya que otros patrones meteorológicos también pueden producir precipitaciones.
En años anteriores, sistemas tropicales como Alice en 1954, Allen en 1980, Dolly en 2008 y Harold en 2023 estuvieron relacionados con lluvias o efectos meteorológicos en el noreste de México.
¿Qué ocurre con la temporada 2026?
La temporada del Atlántico presenta hasta ahora una actividad inferior al promedio. El resumen del NHC actualizado al 17 de septiembre registra cinco tormentas nombradas y ningún huracán, frente a un promedio climatológico de cuatro huracanes para el mismo periodo de referencia.
NOAA había pronosticado desde el inicio de la temporada un escenario de actividad por debajo de lo normal. Entre los factores atmosféricos considerados por los especialistas se encuentra la presencia de condiciones asociadas con El Niño, que pueden favorecer una mayor cizalladura vertical del viento y dificultar el desarrollo o fortalecimiento de algunos sistemas tropicales.
La falta de huracanes no explica por sí sola los periodos secos
Las condiciones de lluvia en Nuevo Laredo también dependen de factores locales y regionales, como las temperaturas, la presión atmosférica, la disponibilidad de humedad, los frentes fríos y otros sistemas meteorológicos.
Por esta razón, una temporada tropical tranquila puede significar menos posibilidades de recibir lluvias extraordinarias asociadas con ciclones, pero también implica una menor exposición a los efectos que estos fenómenos pueden provocar, como vientos fuertes, inundaciones y lluvias intensas.
La temporada de huracanes todavía no ha concluido, por lo que las condiciones pueden cambiar durante las próximas semanas. La llegada de algún sistema tropical, humedad procedente del Golfo o los primeros fenómenos propios del otoño podría modificar el comportamiento de las precipitaciones en la región.
Mientras tanto, la evolución de las lluvias y de las condiciones de disponibilidad de agua continuará dependiendo de la combinación de distintos fenómenos atmosféricos y no únicamente de la formación de huracanes en el Golfo.

