Reducen descargas de aguas residuales al río Bravo y proyectan mayor disminución para 2027

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Las descargas de aguas residuales hacia el río Bravo han disminuido más de 60 por ciento en los últimos años, de acuerdo con información de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), que estima que la reducción podría alcanzar hasta 90 por ciento durante 2027.

Ramón Meza González, representante de la CILA, sección México, explicó que en 2023 las descargas hacia el cauce se ubicaban alrededor de 800 litros por segundo, mientras que actualmente se registran aproximadamente 347.95 litros por segundo de aguas no tratadas.

El funcionario señaló que la disminución es resultado de distintos proyectos de infraestructura hídrica en los que participan los tres órdenes de gobierno, la Comapa, CILA y el Banco de Desarrollo de América del Norte (NADBank).

Meza González destacó que uno de los principales componentes de esta estrategia es la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales (PITAR), la cual actualmente opera al 100 por ciento y tiene capacidad para procesar hasta mil litros por segundo.

De acuerdo con la información proporcionada, la planta cumple con los parámetros de calidad establecidos por la normativa, contribuyendo al tratamiento de las aguas residuales antes de su disposición.

Continúan obras de infraestructura sanitaria

Las autoridades mantienen trabajos complementarios para reducir las descargas que todavía llegan al río Bravo.

Entre las obras se encuentra la rehabilitación del Colector Ribereño, así como del Subcolector Donato Guerra, además de la modernización y ampliación de redes de drenaje sanitario en distintos sectores de Nuevo Laredo.

Según la CILA, estas acciones permitirán disminuir progresivamente el volumen de aguas residuales que llegan al cauce y mejorar las condiciones del sistema de saneamiento de la ciudad.

El río Bravo constituye una fuente importante para el abastecimiento de agua de la región, por lo que la reducción de descargas y el fortalecimiento de la infraestructura de tratamiento forman parte de las acciones orientadas a mejorar las condiciones ambientales y sanitarias de la zona.

Las autoridades prevén que los trabajos actualmente en desarrollo permitan alcanzar una reducción de hasta 90 por ciento de las descargas de aguas residuales hacia 2027, aunque el resultado dependerá de la conclusión y operación de las obras programadas.

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