“Parece una cárcel, no un hospital”: denuncian malos tratos en el Nuevo Hospital Civil de Ciudad Madero

Ciudad Madero, Tamaulipas.— “Parece una cárcel, no un hospital”. Así describió Berenice García Rodríguez la experiencia que vivió junto con su madre en el área de urgencias del nuevo Hospital Civil de Ciudad Madero, donde denunció presuntos malos tratos por parte de personal administrativo y un excesivo control de los elementos de vigilancia hacia pacientes y familiares.

La señora Berenice García acudió al hospital el pasado domingo 06 de septiembre, alrededor de las 17:00 horas junto a su madre, de 70 años, quien presentaba desde días atrás un fuerte dolor abdominal y signos de deshidratación.

De acuerdo con su testimonio, después de ser valorada en el área de triaje, una doctora determinó que la paciente debía permanecer en urgencias. Sin embargo, en lugar de ser trasladada al área de camillas, permaneció en un espacio común, sentada en una silla y recibiendo suero y medicamentos intravenosos.

La situación generó el reclamo de la familia, al considerar que no era un lugar adecuado para una paciente que requería atención médica.

Según la entrevistada, una trabajadora social identificada como Ángeles les explicó que la permanencia de pacientes en esa zona obedecía a nuevos protocolos establecidos por la dirección del hospital.

La denunciante aseguró que en el mismo espacio había otros pacientes con distintos padecimientos, algunos también conectados a sueros, mientras familiares permanecían a la espera de atención.

“Los vigilantes te tratan como si fueras a ver a un reo”, afirmó al cuestionar la forma en que se controla el acceso al área de urgencias.

La comparación, explicó, surgió después de que elementos de seguridad del hospital presuntamente les impidieran ingresar para acompañar a su familiar y entregar medicamentos.

García Rodríguez aseguró que, después de que la familia manifestó su inconformidad, su madre finalmente fue trasladada al área de camillas.

Lo que encontraron, dijo, fue un espacio en el que aparentemente había camas disponibles.

La denunciante cuestionó entonces por qué su madre y otros pacientes habían permanecido inicialmente en el área común si existía capacidad para recibirlos.

Pero, según su testimonio, el conflicto se agravó posteriormente.

García Rodríguez acusó a la trabajadora social de acudir hasta la camilla donde se encontraba su madre, quien permanecía recibiendo medicamentos, para advertirle que sería retirada de urgencias.

La razón que presuntamente le dio fue que, al ser esposa de un trabajador del Ayuntamiento de Ciudad Madero, debía ser canalizada a otro centro de salud.

La familia consideró que la paciente estaba siendo objeto de hostigamiento precisamente cuando se encontraba en una condición de vulnerabilidad.

Posteriormente, afirmó la entrevistada que, cinco elementos de vigilancia —cuatro hombres y una mujer— fueron colocados en el acceso a urgencias y les impidieron el paso.

Incluso, señaló, en algunos momentos los familiares eran llamados desde el interior para llevar medicamentos, pero los vigilantes no les permitían entrar.

Para la entrevistada, el problema no se limita a la restricción del acceso, sino a la manera en que pacientes y familiares son tratados dentro de una institución que debería caracterizarse por la atención y el humanismo.

La denunciante cuestionó que los elementos de seguridad tengan un nivel de intervención que, desde su perspectiva, rebasa sus funciones.

“¿Cómo es posible que un vigilante te pueda interpretar en una puerta de urgencias, no permitirte el acceso como si fuéramos a un penal?”, cuestionó.

García Rodríguez aseguró que ella y otros familiares manifestaron su inconformidad y que cuenta con videos en los que presuntamente quedaron registrados algunos de los momentos de tensión ocurridos en el lugar.

También señaló que la trabajadora social le habría dicho que tenía alrededor de 30 años trabajando en el hospital y que nadie podría hacerle algo aunque presentaran una queja.

La denunciante interpretó esa expresión como una muestra de la presunta protección que tendría por pertenecer al sindicato.

Ante lo ocurrido, la quejosa informó que ya presentó una denuncia ante la Contraloría Gubernamental en Ciudad Victoria y que cuenta con un folio generado a partir de la denuncia.

Además, hizo un llamado a las autoridades federales y estatales, así como al Congreso de Tamaulipas, para revisar los protocolos de atención y, particularmente, la actuación del personal administrativo y de vigilancia del Hospital Civil de Ciudad Madero.

La denuncia ocurre pocas semanas después de la inauguración del nuevo hospital, cuya infraestructura fue presentada como parte del fortalecimiento de los servicios de salud en la zona.

Para la familia, precisamente por tratarse de una nueva institución hospitalaria, resulta contradictorio que la atención recibida haya estado acompañada —según su testimonio— de malos tratos, restricciones para los familiares y un esquema de vigilancia que les hizo sentir que estaban entrando a un penal y no a un hospital.

Ahora corresponderá a las autoridades determinar si los hechos denunciados ocurrieron como fueron relatados, si los protocolos señalados realmente existen y si la actuación del personal involucrado se encuentra dentro de sus atribuciones.

Mientras tanto, la familia insiste en una exigencia básica: que un hospital sea un lugar donde los pacientes reciban atención digna y sus familiares sean tratados como personas que buscan ayudar, no como si estuvieran intentando ingresar a una prisión.

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