Violencia escolar en Nuevo Laredo refuerza llamado a fortalecer prevención y valores en casa y escuelas
Los recientes casos de violencia física y digital registrados en planteles de educación básica y media superior en Nuevo Laredo han encendido la preocupación entre autoridades educativas, padres de familia y sociedad en general, al evidenciar la necesidad de reforzar acciones preventivas y de atención integral dentro y fuera de las aulas.
Las agresiones entre estudiantes, muchas de ellas grabadas y difundidas en redes sociales por los propios compañeros, han puesto sobre la mesa una problemática que, de acuerdo con especialistas y autoridades, requiere una respuesta coordinada entre instituciones educativas, familias y comunidad.
El jefe del Centro Regional de Desarrollo Educativo (CREDE) en Nuevo Laredo, Joaquín Medina Ontiveros, reconoció que el acoso escolar es un problema que rebasa el ámbito académico y refleja situaciones que también deben atenderse desde el entorno familiar y social.
Señaló que, a pesar de los esfuerzos realizados por dependencias, asociaciones civiles y escuelas para prevenir el bullying y otros tipos de violencia, los incidentes continúan presentándose, por lo que consideró indispensable fortalecer el tejido social y el núcleo familiar.
Medina Ontiveros destacó que las sanciones administrativas, por sí solas, no son suficientes para erradicar este tipo de conductas, por lo que consideró fundamental trabajar en estrategias que permitan modificar comportamientos y fomentar entornos escolares más seguros y armónicos.
En ese sentido, subrayó que la prioridad no debe centrarse únicamente en castigar o excluir al estudiante agresor, sino en generar mecanismos que promuevan la resolución pacífica de conflictos mediante el diálogo, el respeto y la convivencia sana.
De acuerdo con recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la prevención efectiva del acoso escolar requiere un frente común entre padres de familia y escuelas. Entre las principales señales de alerta se encuentran cambios repentinos de conducta, aislamiento, daños o pérdida frecuente de objetos personales como teléfonos celulares, lentes, útiles escolares o prendas de vestir.
Asimismo, se enfatiza la importancia de que las instituciones educativas apliquen protocolos claros y transparentes para atender de manera inmediata a las víctimas, garantizando acompañamiento y seguimiento oportuno.
Autoridades y especialistas coinciden en que la prevención de la violencia escolar comienza con la formación en valores desde casa, así como con una vigilancia activa del comportamiento de niñas, niños y adolescentes, tanto en el entorno presencial como digital.
El llamado es a reforzar la colaboración entre familias, docentes y autoridades para construir espacios educativos donde prevalezcan el respeto, la empatía y la cultura de paz.

