Gusano barrenador impacta al sector ganadero y evidencia retos en sanidad animal y comercio binacional

La presencia y expansión del gusano barrenador ha generado afectaciones significativas en el sector ganadero mexicano, particularmente en las exportaciones de ganado hacia Estados Unidos, además de evidenciar limitaciones estructurales en los sistemas de vigilancia y prevención sanitaria en el país.

El problema ha derivado en cierres fronterizos, restricciones comerciales y ajustes en los protocolos de movilización de animales, en un contexto donde productores, asociaciones e industriales advierten sobre el impacto económico en una actividad que representa entre el 3% y 4.4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

Medidas sanitarias y restricciones comerciales

Ante la detección de casos de gusano barrenador en distintas regiones, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) implementó medidas de suspensión temporal en la importación y movilización de animales vivos, en coordinación con autoridades estadounidenses como el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS-USDA).

Estas acciones buscan proteger el estatus zoosanitario de entidades exportadoras como Sonora, Chihuahua, Sinaloa y Baja California, donde no se han reportado casos de la plaga. Sin embargo, las restricciones han generado incertidumbre en la cadena productiva y afectaciones en los precios del ganado, especialmente en el norte del país.

Impacto económico en productores

De acuerdo con productores del sector, la reducción en el valor del ganado ha sido considerable, con caídas que han pasado de precios aproximados de 21,000–24,000 pesos por animal a rangos de 15,000–16,000 pesos, dependiendo de la región y condiciones de mercado.

Organizaciones ganaderas han señalado que los pequeños productores son los más afectados, al depender en mayor medida de la venta directa de su producción para su sustento económico.

Asimismo, se han reportado incrementos en costos logísticos, tiempos de inspección más largos y mayores pérdidas por merma durante el traslado de animales.

Llamado a fortalecer la vigilancia sanitaria

Representantes del sector agropecuario han destacado la necesidad de reforzar la inversión en infraestructura sanitaria, personal de inspección y programas de prevención, señalando que la capacidad actual del sistema presenta limitaciones operativas ante emergencias zoosanitarias.

Entre las propuestas se plantea fortalecer al Senasica, ampliar recursos presupuestales y mejorar la coordinación entre autoridades federales, estatales y organismos internacionales.

Estrategia de control y acciones futuras

Como parte de la estrategia de contención, se contempla el uso de técnicas biológicas como la producción y liberación de moscas estériles, en coordinación con iniciativas regionales. En México, se prevé la instalación de una biofábrica en Chiapas para apoyar estas labores.

Actualmente, también se mantienen esfuerzos conjuntos con países de la región para contener la propagación de la plaga y reducir su impacto en la producción ganadera.

Retos para la política sanitaria

Especialistas y organizaciones del sector coinciden en que el manejo del gusano barrenador representa un reto que va más allá del ámbito productivo, al involucrar aspectos de seguridad alimentaria, comercio internacional y sanidad agropecuaria.

En este contexto, productores y autoridades continúan trabajando en mecanismos de coordinación para enfrentar la emergencia y fortalecer la resiliencia del sector ganadero ante futuros riesgos sanitarios.

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