Entre la enfermedad, la pobreza y el temor al río Tamesí, dos hermanas de Altamira piden ayuda

Altamira, Tamaulipas.— La vida no ha sido fácil para doña María Guadalupe Salas García y su hermana Martina Salas García, quienes enfrentan una dura realidad marcada por la enfermedad, la falta de recursos económicos y el temor constante de que una creciente del río Tamesí afecte el humilde hogar donde habitan.

Martina libra actualmente una difícil batalla contra el cáncer. Después de varios meses de espera, recientemente inició su tratamiento de quimioterapia, proceso que requiere constantes traslados a centros médicos especializados para recibir atención y realizarse estudios.

Sin embargo, cada viaje representa un gasto superior a los mil pesos, una cantidad prácticamente imposible de cubrir para las hermanas, quienes sobreviven gracias al apoyo de personas solidarias que les han brindado alimentos, ayuda económica y respaldo en momentos críticos.

La situación también preocupa por la salud de doña Guadalupe, quien padece problemas físicos y de visión, pero aun así se mantiene al lado de su hermana, acompañándola y cuidándola durante este complicado proceso.

A la difícil lucha contra la enfermedad se suma ahora la incertidumbre provocada por las lluvias recientes y el riesgo de una creciente del río Tamesí. Ambas viven en una zona vulnerable a inundaciones y temen perder las pocas pertenencias con las que cuentan.

“Hay días en que no tenemos ni para almorzar, pero seguimos luchando y echándole ganas”, expresó conmovida doña Guadalupe.

Ante esta situación, las hermanas hacen un llamado a la ciudadanía, asociaciones civiles, grupos altruistas y personas de buen corazón para que, en la medida de sus posibilidades, les brinden apoyo con despensa, medicamentos, transporte o ayuda económica que les permita continuar enfrentando los gastos derivados de la enfermedad y sus necesidades más urgentes.

Quienes deseen ayudar pueden comunicarse directamente a los números:

📞 833 287 1241
📞 833 185 6811

Cualquier apoyo, por pequeño que parezca, puede representar una gran diferencia para estas dos mujeres altamirenses que hoy enfrentan una de las pruebas más difíciles de sus vidas.

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