Miedo impide denunciar desapariciones en Tamaulipas; Aldama, Soto la Marina y la frontera concentran más casos
Altamira, Tamaulipas.— El temor a represalias y la desconfianza hacia las autoridades continúan siendo factores que impiden que muchas familias denuncien la desaparición de sus seres queridos en Tamaulipas, aseguró María Maribel Medina Mendoza, presidenta y fundadora del colectivo Buscando el Camino es Encontrarlos y de la asociación Dama Tamaulipas México A.C.
Durante una actividad de sensibilización realizada en Altamira, la activista señaló que las desapariciones han aumentado de manera preocupante en los últimos años, afectando a personas de todas las edades, desde niños hasta adultos.
“Esto ya nos rebasó. Antes se veía como algo aislado, pero ahora todos los días hay personas desaparecidas. Por eso necesitamos trabajar de la mano víctimas y autoridades”, expresó.
Medina Mendoza indicó que actualmente el colectivo brinda apoyo a familias de Tamaulipas y de otras entidades del país, acumulando más de 200 casos de personas desaparecidas bajo seguimiento.
Al ser cuestionada sobre las zonas con mayor incidencia, señaló que los municipios de Aldama, Soto la Marina, González y la región fronteriza concentran una gran cantidad de reportes; sin embargo, advirtió que muchos casos nunca llegan a denunciarse formalmente.
“Muchas personas no hablan por miedo. Hay familias que temen denunciar porque creen que pueden sufrir represalias o que algún otro integrante también pueda desaparecer”, comentó.
La presidenta del colectivo recordó que el primer paso cuando una persona desaparece es acudir de inmediato a la Fiscalía para presentar la denuncia y activar los mecanismos de búsqueda. No obstante, afirmó que en la mayoría de los casos son las propias familias quienes terminan realizando gran parte de las investigaciones y dando seguimiento a los expedientes.
María Maribel Medina Mendoza conoce de cerca esta realidad, desde hace 12 años busca a su hijo, Aldo Oliver Guerra Medina, desaparecido en el municipio de Aldama. A raíz de su caso, comenzó a apoyar a otras familias hasta conformar un colectivo que hoy agrupa a decenas de personas unidas por la misma causa.
“Ya no somos compañeros, somos una familia del mismo dolor. Muchas veces nuestra propia familia se aleja por miedo, pero entre nosotros nos apoyamos y ayudamos a quien se acerque buscando orientación”, concluyó.

