Déficit de inversión y cambio climático agravan el panorama hídrico en Tamaulipas

El estado de Tamaulipas enfrenta un escenario complejo en materia de agua, marcado por escasez en la zona fronteriza, infraestructura deteriorada y un déficit histórico de inversión que asciende a aproximadamente 45 mil millones de pesos, de acuerdo con autoridades estatales.

Durante una comparecencia ante el Congreso local, el secretario de Recursos Hidráulicos, Raúl Quiroga Álvarez, señaló que el sistema requiere cerca de 20 mil millones de pesos para la rehabilitación de distritos de riego y otros 25 mil millones para mejorar los organismos operadores de agua potable. Sin embargo, contrastó estas necesidades con el presupuesto actual, que ronda poco más de 200 millones de pesos para este año.

El funcionario explicó que gran parte de la infraestructura hidroagrícola opera en condiciones limitadas, con miles de kilómetros de canales, drenes y caminos que requieren mantenimiento. Añadió que, en muchos casos, la operación recae en los propios usuarios, cuyas cuotas apenas alcanzan para cubrir gastos básicos.

Asimismo, advirtió sobre un problema estructural en la gestión del recurso hídrico a nivel nacional, al señalar que durante años se otorgaron concesiones por volúmenes que ya no estaban disponibles. Ante ello, hizo un llamado a la Comisión Nacional del Agua para frenar la entrega de nuevas concesiones en zonas con sobreexplotación.

El diagnóstico también evidencia contrastes regionales. Municipios de la frontera, como Nuevo Laredo y Matamoros, presentan mayores problemas de abasto, en gran medida por su dependencia de la cuenca del río Bravo, cuyos niveles se mantienen bajos. En contraste, el centro y sur del estado cuentan con mayor disponibilidad de agua, aunque enfrentan limitaciones en infraestructura para su almacenamiento.

El funcionario también vinculó la situación con el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, al señalar que las condiciones actuales dificultan cumplir con los compromisos establecidos.

Finalmente, subrayó que el cambio climático ha intensificado el problema, al modificar los patrones de lluvia. Aunque recientemente se han registrado precipitaciones, estas no han sido suficientes para recuperar los niveles de las principales presas en el norte del estado, lo que mantiene la presión sobre el suministro de agua en la región.

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