Boicot al Mundial 2026 por Trump: ¿cuán realista es la discusión en Europa?

El Mundial de futbol de 2026, que se celebrará en Canadá, Estados Unidos y México, ha quedado en el centro de un debate político en Europa ante las declaraciones y amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, en torno a Groenlandia. En países como Alemania, casi uno de cada dos ciudadanos apoyaría un boicot al torneo si Estados Unidos llegara a invadir ese territorio, según una encuesta reciente.

Trump ha mostrado un fuerte interés en el evento deportivo, al encabezar un grupo de trabajo creado especialmente para el Mundial y al recibir un trofeo simbólico por parte del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Esto ha reforzado la percepción de que el mandatario busca capitalizar políticamente el torneo.

En este contexto, voces dentro y fuera del ámbito deportivo han planteado la posibilidad de un boicot. Oke Göttlich, miembro de la junta directiva de la Federación Alemana de Futbol (DFB), consideró “justificado” debatir si los países europeos deberían participar en una competición organizada en un país que amenaza a Europa. Aunque la DFB ha evitado pronunciarse oficialmente, políticos alemanes ya no descartan el tema.

El experto en política exterior de la CDU, Roderich Kiesewetter, afirmó que, de concretarse una anexión de Groenlandia, sería “difícilmente concebible” que Europa participara en el Mundial. Otros legisladores, como Jürgen Hardt, han sugerido el boicot como un “último recurso” para presionar a Trump. A su vez, el economista Lucas Guttenberg señaló que un boicot podría tener un fuerte impacto simbólico y cultural.

Pese a ello, el gobierno alemán ha sido cauteloso. La ministra de Estado para el Deporte, Christiane Schenderlein, subrayó que cualquier decisión recaería en las federaciones deportivas, no en los políticos, y destacó la autonomía del deporte. En la misma línea, la presidenta del Comité de Deportes del Bundestag, Aydan Özoguz, expresó dudas sobre poder “disfrutar pacíficamente” del futbol en medio de tensiones políticas, aunque reconoció la independencia de las instituciones deportivas.

Además de la política exterior, organizaciones y activistas han manifestado preocupación por la situación interna en Estados Unidos, como la polarización política, las leyes migratorias y recientes incidentes de violencia. La diputada verde Tina Winklmann señaló que ciertas acciones del gobierno estadounidense contradicen valores fundamentales del deporte, como el respeto, la no discriminación y la seguridad.

Por ahora, parece poco probable que selecciones como la alemana se retiren del torneo. Sin embargo, no se descarta un boicot político o una disminución en la asistencia de aficionados europeos, ante inquietudes sobre la seguridad y el clima político.

El debate también ha llegado a otros países. En el Parlamento británico, legisladores de distintos partidos pidieron que la FIFA excluya a Estados Unidos del Mundial, aunque estas propuestas se consideran, por el momento, simbólicas.

A casi seis meses del inicio del torneo, la discusión sigue abierta y sin una postura común en Europa, mientras el Mundial 2026 avanza como uno de los eventos deportivos más relevantes de los próximos años.

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