La ONU se divide tras la captura de Maduro y cuestiona la operación de Estados Unidos en Venezuela
La reciente captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, durante una operación militar de Estados Unidos, generó una fuerte división entre los miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde tanto aliados como adversarios de Washington expresaron objeciones a la intervención.
Durante una sesión de urgencia celebrada el lunes, varios países manifestaron su preocupación por el uso de la fuerza y por las implicaciones que esta acción podría tener para el orden internacional. Representantes de distintas naciones señalaron que la intervención militar en Caracas contraviene principios fundamentales del Derecho internacional, como la soberanía de los Estados y la resolución pacífica de controversias.
Dinamarca, respaldada por otros países europeos, defendió la inviolabilidad de las fronteras y advirtió que ningún Estado debe influir en los procesos políticos de otro mediante amenazas o el uso de la fuerza. Francia, aunque ha mostrado posiciones diversas en torno a la situación venezolana, afirmó que acciones de este tipo erosionan los cimientos del orden internacional y el principio de no intervención.
Por su parte, Estados Unidos defendió la operación como una acción “quirúrgica” y sostuvo que Maduro no es reconocido como un presidente legítimo por amplios sectores de la comunidad internacional, al señalar irregularidades en los procesos electorales venezolanos. El representante estadounidense cuestionó que el Consejo otorgue el mismo trato diplomático a gobiernos que, a su juicio, no cumplen estándares democráticos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su profunda preocupación por el respeto a las normas del Derecho internacional y advirtió que este tipo de acciones podría sentar un precedente delicado para las relaciones entre naciones.
China y Rusia, también miembros permanentes del Consejo de Seguridad, rechazaron la operación y llamaron a evitar un escenario de inestabilidad global, subrayando la importancia de la soberanía y la no intervención. En tanto, el representante de Venezuela ante la ONU calificó la captura de Maduro como ilegal y pidió al organismo exigir su liberación, alertando sobre los riesgos de normalizar el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
Maduro y Cilia Flores enfrentan cargos en Estados Unidos relacionados con narcotráfico y terrorismo. En su primera comparecencia ante un tribunal en Nueva York, ambos se declararon no culpables y sostuvieron que su detención se realizó de manera ilegal. La situación mantiene en tensión a la comunidad internacional y abre un debate sobre los límites de la intervención y el respeto al Derecho internacional.

