Iglesias en EE.UU. usan nacimientos como denuncia simbólica de la crisis migratoria
Varias congregaciones cristianas en Estados Unidos han decidido resignificar el tradicional nacimiento navideño para llamar la atención sobre la situación que viven miles de familias migrantes detenidas o separadas en la frontera. A través de instalaciones que evocan rejas, alambres de púas y figuras ausentes, estos templos buscan generar reflexión sin recurrir a imágenes estridentes, sino mediante símbolos que inviten al diálogo y la empatía.
En Dallas, Texas, la Iglesia Metodista Oak Lawn instaló un nacimiento en el que la Sagrada Familia aparece tras una valla metálica y alambre de púas. La pastora Isabel Márquez explicó que este gesto pretende visibilizar las historias de padres e hijos separados durante procesos migratorios. En el interior del santuario, donde usualmente se colocan las figuras de María y José, los feligreses encuentran en su lugar un cartel que dice “ICE estuvo aquí” y un pesebre vacío.
“La pregunta es: ¿dónde están? Y la respuesta es que están encarcelados”, señaló Márquez, destacando que muchas familias terminan en situación de calle o en condiciones de gran vulnerabilidad.
La iniciativa también ha surgido en otras partes del país. En una iglesia a las afueras de Chicago, la comunidad de Lake Street Church colocó al Niño Jesús envuelto en aluminio, con las manos atadas, mientras que las figuras de María y José portan protección contra gas lacrimógeno. Soldados romanos representados con chalecos de ICE custodian la escena. Para los organizadores, la instalación es un homenaje a las personas afectadas por políticas migratorias que, en su opinión, generan rupturas familiares y sufrimiento.
En Dedham, Massachusetts, una parroquia católica montó un nacimiento donde la Sagrada Familia simplemente no está presente; un letrero indica que fue detenida por autoridades migratorias. La arquidiócesis de Boston aclaró que no autorizó esta instalación y que los símbolos sagrados deben usarse para promover la devoción, no fines de protesta. Aun así, el sacerdote responsable defendió la iniciativa como un llamado a la conciencia sobre la realidad de los migrantes.
La intervención también generó una reacción oficial. El director regional de ICE agradeció públicamente el posicionamiento de la arquidiócesis y calificó estas representaciones como parte de una narrativa que, a su juicio, presenta de forma errónea la labor de las autoridades migratorias.
Estas expresiones artísticas y religiosas, aunque generan opiniones encontradas, ponen sobre la mesa un tema central en la agenda social de Estados Unidos: el impacto humano de las políticas migratorias y la responsabilidad moral de las comunidades, instituciones y autoridades frente a quienes buscan un futuro más seguro.

