Científicos detectan posible actividad de “volcanes de hielo” en el cometa interestelar 3I/ATLAS

Nuevas observaciones astronómicas sugieren que el cometa interestelar 3I/ATLAS podría estar cubierto de criovolcanes, estructuras capaces de expulsar vapor y material helado, lo que ofrece pistas inéditas sobre su composición y origen.

El hallazgo proviene de un estudio reciente —aún pendiente de revisión por pares— en el que un equipo internacional de investigadores analizó el comportamiento del cometa mientras se acercaba al Sol durante octubre de 2025. Según el trabajo, el incremento repentino de brillo y la expulsión de chorros de gas y polvo son consistentes con procesos de criovulcanismo, un fenómeno típico de cuerpos ricos en hielo del cinturón transneptuniano.

Un visitante interestelar con rasgos familiares

El 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar detectado en la historia y ha despertado gran interés desde su descubrimiento en julio de 2025. A pesar de provenir de otro sistema estelar, los datos preliminares sugieren similitudes sorprendentes con los objetos helados que orbitan más allá de Neptuno en nuestro propio sistema solar.

Todos quedamos sorprendidos”, explicó Josep Trigo-Rodríguez, autor principal del estudio e investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC/IEEC). “A pesar de haberse formado en un sistema planetario remoto, su superficie parece compartir materiales con los objetos transneptunianos”.

Este tipo de coincidencias ayudan a comprender mejor cómo se formaron sistemas planetarios en otras partes de la galaxia.

El estudio detrás del hallazgo

Los investigadores emplearon el Telescopio Joan Oró, ubicado en el Observatorio del Montsec (Cataluña, España), combinando sus mediciones con datos de otros centros regionales. Durante el paso del cometa por su punto más cercano al Sol, el 29 de octubre, registraron una fase intensa de sublimación de hielo y actividad superficial.

Las imágenes obtenidas —las de mayor resolución del 3I/ATLAS hasta el momento— revelaron chorros emanando del núcleo, compatibles con la liberación de gas y partículas desde cavidades heladas.

El equipo propone que, al calentarse, el hielo seco en el interior del cometa habría comenzado a sublimarse, permitiendo la circulación de líquidos oxidantes que reaccionaron con metales como hierro y níquel. Este proceso habría generado la presión necesaria para producir las erupciones observadas.

Un objeto antiguo con información valiosa

Para comprender mejor su composición, los científicos compararon los espectros del cometa con muestras de meteoritos primitivos llamados condritas carbonáceas, recolectadas por la NASA en la Antártida. Algunas de estas rocas contienen indicios de cuerpos transneptunianos, y la similitud con el 3I/ATLAS refuerza la hipótesis de que su estructura incluye metales naturales y material muy antiguo.

El cometa, que podría tener miles de millones de años más que nuestro sistema solar, continuará siendo observado en los próximos meses antes de abandonar definitivamente la región planetaria.

Su paso ofrece una oportunidad única para estudiar cómo se forman y evolucionan objetos helados en otros sistemas estelares, sin necesidad de enviar misiones espaciales a otros rincones de la galaxia.

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