Trump endurece requisitos de inglés para traileros; transportistas mexicanos quedan fuera y crece el déficit de choferes en EE.UU.
La nueva política lingüística impulsada por el gobierno de Donald Trump está transformando el sector del transporte en Estados Unidos. A partir de una orden ejecutiva firmada en abril, los conductores de carga deben demostrar dominio del idioma inglés durante inspecciones en carretera, una medida que ha dejado a miles de choferes —especialmente mexicanos e hispanos— fuera de circulación.
Transportistas como Carlos Armas, con años de experiencia en rutas estadounidenses, describen esta nueva etapa como un cambio drástico respecto a épocas en las que el oficio tenía mayor estabilidad. Hoy, la presencia de agentes del Departamento de Transporte y de ICE en carreteras se ha intensificado, aplicando lo que los propios conductores llaman el “englishómetro”, una evaluación verbal que va desde preguntas básicas hasta reconocimiento de señales de tránsito.
Según reportes del FMCSA, para octubre se habían registrado más de 23 mil violaciones al requisito de competencia en el idioma, lo que derivó en que 7 mil 248 conductores fueran retirados del servicio, muchos de ellos con décadas de experiencia.
Una medida polémica en medio de un déficit histórico de choferes
El endurecimiento ocurre mientras Estados Unidos enfrenta una escasez crónica de operadores. Datos citados por la International Road Transport Union estiman que el país necesitará 162 mil conductores para 2030, problema que se agrava conforme más transportistas extranjeros dejan de ser elegibles por no dominar el inglés.
A pesar de ello, el gobierno federal sostiene que la medida es necesaria para mejorar la seguridad vial, aunque hasta ahora no ha presentado evidencia que relacione directamente la falta de inglés con un aumento en accidentes.
Impacto económico y operativo
La política ha provocado inspecciones más estrictas en estados como Indiana, Florida y Oklahoma, donde decenas de operadores han sido retenidos y empresas transportistas han perdido personal clave. Los retrasos en entregas y el aumento de costos logísticos afectan a pequeñas y medianas compañías, que han tenido que alargar rutas o evitarlas por miedo a detenciones.
En algunos casos, los fletes han incrementado entre 20% y 30%, mientras que rutas enteras han sido suspendidas ante la falta de personal capacitado o disponible.
Una industria sostenida por migrantes
Organizaciones de migrantes y de la industria señalan que el transporte en Estados Unidos depende en gran medida de operadores latinoamericanos, quienes representan una parte sustancial de la fuerza laboral. Sin embargo, la aplicación estricta del requisito vigente desde 1937, pero pocas veces exigido, ha generado un ambiente de incertidumbre.
Para choferes como Armas, el impacto va más allá de la operación diaria:
“Sin migrantes, el sistema de transporte simplemente no da”.
Mientras las empresas inician programas acelerados de capacitación en inglés, persisten dudas sobre si esta política mejorará la seguridad vial o si profundizará los problemas logísticos que el país ya enfrenta.

