Detrás del uniforme hay personas con corazón
La tarde de este miércoles, en el cruce de las calles Oaxaca y Longoria, los elementos de tránsito a bordo de la unidad 206 mostraron algo más que un uniforme y reglamentos: mostraron empatía.
Una mujer había quedado varada tras una falla mecánica de su vehículo. El tráfico alrededor era denso y las luces del semáforo seguían su ciclo implacable, pero los agentes detuvieron su marcha, regresaron y se bajaron de la patrulla sin dudarlo, pese a la lluvia que se . Primero preguntaron si la conductora estaba bien; después, como si fuera lo más natural del mundo, comenzaron a empujar y apoyar para retirarla de la zona de riesgo.
Este tipo de acciones no son aisladas. Desde la dirección de Tránsito y Vialidad, José Luis García Castillo ha reforzado la instrucción de que servir a la ciudadanía también significa ser humanos: ayudar a quien lo necesita, más allá de las funciones técnicas. Por ello, no resulta sorprendente ver a los elementos empujar vehículos varados, remolcarlos hasta un punto seguro o incluso auxiliar en conseguir gasolina cuando alguien se encuentra en apuros.
Lo que ocurrió este miércoles no fue un acto extraordinario, sino la confirmación de un enfoque de trabajo que fortalece la confianza entre la comunidad y sus elementos: estar presentes, ayudar y recordar que detrás del volante y el uniforme hay personas con corazón

