Crece el rechazo en la ONU al embargo de Estados Unidos contra Cuba: tensiones políticas cruzan América Latina

Naciones Unidas.– En la antesala de la trigésimo cuarta votación anual en la Asamblea General de la ONU sobre el embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba, se anticipa un nuevo respaldo mayoritario a la resolución que pide poner fin a las sanciones. Sin embargo, esta edición del debate llega en medio de un clima diplomático más tenso, marcado por intercambios entre funcionarios de Washington y La Habana, así como posturas divergentes dentro de América Latina.

Intercambio de declaraciones entre Washington y La Habana

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó recientemente a Estados Unidos de presionar a otros gobiernos para modificar su posición histórica contra el embargo. En su cuenta de X (antes Twitter) afirmó que Washington “presiona y engaña” a varios países “para que cambien su voto tradicional contra el bloqueo”, calificando la política estadounidense de “genocida y de asfixia económica”.

A esta declaración respondió Christopher Landau, exembajador de Estados Unidos en México y actual subsecretario de Estado, quien negó que exista un “bloqueo” y aseguró que las dificultades económicas de la isla derivan de sus propias políticas. “El único genocidio es el que ustedes cometen contra su propio pueblo”, publicó en la misma red social.

El intercambio se produce tras reportes de que México ha enviado petróleo a Cuba por un valor aproximado de 3 mil millones de dólares, lo que también ha generado comentarios en Washington.

Debate en la Asamblea General

El tema fue retomado este martes en la ONU, donde el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla y el representante estadounidense Mike Waltz, delegado del gobierno de Donald Trump, sostuvieron un intercambio directo durante el debate general.
Rodríguez acusó a Waltz de expresarse “de manera grosera y prepotente”, mientras que el funcionario estadounidense señaló a Cuba por “erosionar la democracia en el hemisferio”.

Desde 1992, Cuba presenta anualmente ante la Asamblea General la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. La propuesta ha recibido históricamente un respaldo casi unánime: en 2024, 187 países votaron a favor, con solo Estados Unidos e Israel en contra y una abstención.

Posibles cambios en América Latina

Analistas prevén que la votación de este año podría mostrar ligeras variaciones en América Latina. Se especula que Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, podría votar en contra de la resolución, alineándose con Washington. Milei ya había sustituido a su excanciller Diana Mondino tras su voto a favor del levantamiento del embargo en 2024.

Otros gobiernos de la región mantienen posiciones matizadas. Uruguay, bajo la presidencia de Santiago Peña, ha expresado críticas al régimen cubano, mientras que El Salvador, con Nayib Bukele, combina elogios a los logros sociales de Cuba con críticas a su sistema político.

La posición de México

México conserva una relación histórica y continua con Cuba desde 1959, al amparo de los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos de la Doctrina Estrada. Fue el único país latinoamericano que no apoyó la expulsión de Cuba de la OEA en 1962 y, desde entonces, ha votado reiteradamente en la ONU contra el embargo estadounidense.

Si bien la relación con Washington suele ser cooperativa en temas como migración o seguridad, las posturas divergentes respecto a Cuba han sido una fuente recurrente de fricción diplomática. En los últimos años, gestos como la contratación de médicos cubanos o la defensa de la isla en foros regionales han sido observados con recelo por sectores políticos en Estados Unidos.

Llamado de Washington antes del voto

A pocas horas de la votación, la Misión de Estados Unidos ante Naciones Unidas pidió a los países miembros oponerse a la resolución cubana.
“La ONU votará sobre la resolución anual de Cuba contra el embargo estadounidense. Esta es una oportunidad para que las naciones se pronuncien contra el acoso y la represión del régimen. Hacemos un llamado a votar en contra”, señaló el comunicado.

El mensaje insistió en que Cuba mantiene relaciones comerciales con la mayoría de los países del mundo y que sus dificultades económicas no derivan del embargo.

Una política en disputa permanente

El embargo económico, establecido formalmente en 1962, sigue siendo uno de los puntos más controvertidos de la política exterior estadounidense.
Pese a los llamados anuales de la ONU para ponerle fin, Washington ha mantenido las restricciones, que incluyen limitaciones comerciales, financieras y de transporte, justificándolas como una medida para presionar por cambios políticos en la isla.

La votación de este año, aunque no vinculante, volverá a reflejar el aislamiento diplomático de Estados Unidos en este tema y las distintas visiones que persisten en América Latina sobre cómo abordar la relación con Cuba en el actual escenario geopolítico.

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