Niños ucranianos inician el año escolar en aulas subterráneas para protegerse de ataques

Este lunes, los alumnos de la región de Sumy, al norte de Ucrania, regresaron a clases en condiciones poco convencionales: aulas instaladas en sótanos para protegerse de posibles ataques aéreos en el contexto de la guerra con Rusia.

La escuela de Bobryk trasladó sus aulas a un edificio subterráneo hace dos años, cuando las alertas de ataques se prolongaban hasta 20 horas, interrumpiendo la educación presencial. Las instalaciones, que originalmente eran húmedas y oscuras, fueron renovadas con ventilación, electricidad y nuevos pisos para ofrecer un ambiente seguro donde los estudiantes puedan continuar sus estudios.

“Debemos hacer todo para que esta generación no se pierda. El tiempo es lo único que no se puede recuperar. Este es nuestro futuro”, señaló Oleksii Korenivskyi, director de la escuela.

El inicio del curso se realizó con medidas adaptadas a la situación: clases en turnos para optimizar el espacio, separación de aulas con láminas de plástico y protocolos de seguridad ante posibles alertas. A pesar de la guerra, los estudiantes participaron en actividades tradicionales, como traer flores para los maestros y portar camisas bordadas vyshyvanka.

Con poco más de 100 alumnos en la escuela, cada pérdida de estudiante debido a la evacuación hacia otras regiones o países se siente profundamente. Vlada Mykhailyk, de 15 años, se prepara para mudarse a Austria con su hermano menor, mientras que otros estudiantes prefieren continuar sus estudios en el sótano a pesar de las condiciones menos cómodas.

La experiencia subraya los esfuerzos de la comunidad ucraniana por mantener la educación y la vida cotidiana a pesar del conflicto, demostrando adaptabilidad y resiliencia en medio de un contexto de inseguridad persistente.

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