Descubren en Israel uno de los sitios de sepultura humana más antiguos del mundo

Un equipo de arqueólogos en Israel ha revelado un hallazgo que podría cambiar lo que se sabe sobre los orígenes del entierro humano. En la Cueva de Tinshemet, ubicada en el centro del país, fueron descubiertos los restos bien conservados de humanos primitivos que datan de hace entre 100.000 y 110.000 años, lo que lo convierte en uno de los sitios de sepultura más antiguos del mundo conocidos hasta ahora.

El descubrimiento, publicado en la revista Nature Human Behavior, incluye cinco individuos enterrados en posición fetal, acompañados de objetos como fragmentos de ocre rojo, piedras de basalto y restos de animales. Estos elementos, que no tenían un uso cotidiano evidente, podrían haber sido parte de rituales funerarios, lo que sugiere un temprano desarrollo de prácticas simbólicas y espirituales entre los primeros humanos.

“Estamos ante una innovación notable en la historia de nuestra especie. Esta evidencia muestra comportamientos complejos, más allá de la simple supervivencia”, explicó Yossi Zaidner, profesor de arqueología en la Universidad Hebrea de Jerusalén y codirector de la excavación.

El estado de conservación de los restos y objetos hallados ha sido excepcional, gracias a las condiciones locales: la mezcla de ceniza volcánica, humedad y piedra caliza favoreció la preservación de huesos y materiales. Entre los hallazgos destaca un esqueleto con las manos entrelazadas bajo la cabeza, detalle que refuerza la hipótesis de rituales funerarios intencionados.

La Cueva de Tinshemet se suma así a otros sitios arqueológicos de relevancia en la región, como las cuevas de Skhul y Qafzeh, también en Israel, donde se encontraron prácticas similares de entierro. No obstante, los nuevos hallazgos ofrecen un contexto más claro y fechado con precisión, consolidando la hipótesis de que los humanos primitivos ya atribuían un significado especial a la muerte.

Los investigadores aún trabajan para identificar si los restos pertenecen a Homo sapiens, neandertales o a una población híbrida. En este periodo, el territorio israelí funcionaba como un puente entre África y Europa, donde distintas especies humanas interactuaban e incluso se mezclaban.

Además del valor científico, el hallazgo ofrece una perspectiva sobre cómo los antiguos habitantes de la región establecían vínculos con el territorio y sus ancestros. “Enterrar a los muertos no solo era una expresión de creencias espirituales, sino también una forma de marcar el territorio y afirmar pertenencia”, señaló Israel Hershkovitz, codirector del proyecto y profesor de la Universidad de Tel Aviv.

Las excavaciones continúan con cautela, y los arqueólogos estiman que tomará varios años más explorar a fondo todo el sitio. Mientras tanto, el descubrimiento en Tinshemet ya representa un nuevo capítulo en la comprensión de nuestra historia como especie.

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