Tormenta solar de gran intensidad alcanza nivel G4: autoridades científicas monitorean posibles efectos
Una tormenta geomagnética de categoría G4, considerada severa, fue registrada recientemente por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, tras una erupción solar ocurrida el 31 de mayo. El fenómeno, resultado de una eyección de masa coronal (CME) dirigida hacia la Tierra, ha captado la atención de expertos en clima espacial debido a su intensidad y posibles efectos sobre la infraestructura tecnológica.
El evento fue detectado por instrumentos del Laboratorio de Investigación Naval (NRL) a bordo del satélite GOES-19. Se trata de una CME de halo, una erupción solar que se expande en todas direcciones con su centro apuntando directamente hacia la Tierra.
¿Qué implica una tormenta G4?
Una tormenta geomagnética de nivel G4 es una perturbación significativa del campo magnético terrestre. De acuerdo con la NOAA, puede afectar distintos sistemas tecnológicos, entre ellos:
- Navegación por GPS y comunicaciones de radio de alta frecuencia.
- Operación de satélites en órbita baja, debido al aumento de resistencia atmosférica.
- Infraestructura eléctrica, especialmente en regiones de alta latitud.
- Sistemas de defensa y comunicaciones militares.
En este caso particular, la erupción solar tuvo una velocidad superior a los 1,700 kilómetros por segundo, y fue lo suficientemente potente como para generar auroras visibles en zonas atípicas, como el estado de Nuevo México, EE. UU.
Preparación y monitoreo
Expertos del NRL y del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA han mantenido vigilancia constante del evento y sus efectos. Si bien este tipo de tormentas puede generar impactos temporales, también son una oportunidad para estudiar el clima espacial y reforzar protocolos de prevención para redes tecnológicas sensibles.
El físico Arnaud Thernisien, del NRL, destacó la importancia de este monitoreo para sectores estratégicos como el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que debe anticiparse ante posibles interrupciones en sus sistemas.
Tecnología clave en la detección
Desde hace décadas, instituciones como el NRL han desarrollado tecnologías avanzadas para observar el comportamiento solar. Entre los instrumentos más relevantes se encuentran:
- LASCO (1996, misión SOHO)
- SECCHI (2006, misión STEREO)
- WISPR (2018, sonda Parker)
- SoloHI (2019, misión Solar Orbiter)
- CCOR-1 (2024, a bordo del GOES-19)
Gracias a estas herramientas, es posible anticipar los efectos de eventos solares y emitir alertas oportunas a operadores de infraestructura crítica y a la población general.
Información y actualizaciones
Las agencias científicas recomiendan seguir las actualizaciones del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA, donde se publica información en tiempo real sobre tormentas solares, su evolución y medidas preventivas.

