La UE advierte: alta disponibilidad de cocaína podría aumentar su consumo y saturar servicios de salud
El aumento constante en la disponibilidad de cocaína en Europa está comenzando a reflejarse en su consumo, de acuerdo con el último Informe Europeo sobre Drogas, presentado por la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). El documento advierte que, de mantenerse esta tendencia, los Estados miembros podrían enfrentar un crecimiento en la demanda de servicios de tratamiento por adicciones en los próximos años.
Entre los indicadores clave que sustentan esta conclusión, el informe señala un incremento considerable en la presencia de restos de cocaína en aguas residuales de las ciudades europeas entre 2023 y 2024, así como cifras récord en las incautaciones de la sustancia. En total, se decomisaron 419 toneladas de cocaína en Europa en 2023, un 30% más que el año anterior. España, Bélgica y los Países Bajos concentraron el 72% del total, aunque otros países como Alemania, Francia y Portugal están adquiriendo un papel creciente como puntos de entrada.
En 2024, España registró su mayor incautación histórica en un solo cargamento: 13 toneladas ocultas en un contenedor de plátanos en el puerto de Algeciras, procedentes de Ecuador.
Preocupación por la salud pública
La cocaína es actualmente la droga estimulante ilícita más consumida en Europa, con 4,6 millones de personas entre 15 y 64 años que declararon haberla usado en el último año. Es también la segunda droga por la que más se solicita tratamiento, y la más frecuentemente mencionada por pacientes atendidos por intoxicación aguda en hospitales participantes en el programa europeo Euro-DEN Plus.
El tiempo promedio entre el primer consumo de cocaína y el inicio de tratamiento es de 13 años, lo que podría retrasar la visibilidad completa del problema en los sistemas sanitarios.
Además, el informe alerta que la competencia en el mercado de drogas está asociada con un incremento de delitos violentos y el reclutamiento de menores para actividades delictivas, lo que plantea desafíos adicionales en términos de seguridad pública y prevención social.
Otras sustancias emergentes: catinonas y opioides sintéticos
El documento también pone énfasis en el crecimiento de otras sustancias como las catinonas sintéticas —a menudo conocidas como “sales de baño”—, cuya disponibilidad ha aumentado significativamente. En 2023 se incautaron 37 toneladas, frente a 27 en 2022 y apenas 4,5 en 2021. Estas sustancias, muchas veces consumidas involuntariamente en mezclas con otras drogas, llegan principalmente desde India y se distribuyen desde Países Bajos y Polonia.
En el caso de los opioides sintéticos, aunque su presencia general sigue siendo baja en Europa, representan una amenaza en regiones como los países bálticos. Nueve nuevas variantes del potente grupo de los nitacenos fueron detectadas en 2024. Estas sustancias imitan medicamentos legítimos como la oxicodona, lo que dificulta su identificación y aumenta el riesgo de intoxicaciones, especialmente entre jóvenes.
Cannabis: más potente y con nuevas formas de consumo
El informe también destaca cambios en el mercado del cannabis. Aunque sigue siendo la droga ilegal más consumida en Europa —24 millones de adultos lo usaron en el último año—, preocupa el aumento en la potencia de sus derivados. El contenido medio de THC en la resina de cannabis ha alcanzado un 23%, duplicando los niveles de hace una década. Además, la variedad de productos disponibles, incluidos comestibles y extractos, complica la evaluación de riesgos.
Algunos de estos productos han sido adulterados con cannabinoides sintéticos. En junio de 2024, Hungría notificó 30 intoxicaciones agudas por gominolas que contenían compuestos semisintéticos sin declarar.
Cambios en políticas públicas
Frente a este panorama, algunos países europeos como Alemania, Países Bajos, Luxemburgo y Malta están adoptando o considerando nuevos enfoques hacia el consumo y regulación del cannabis con fines recreativos. La EUDA subraya la importancia de monitorear estos cambios para evaluar su impacto en la salud pública, el mercado y la seguridad.
En conclusión, el informe pone sobre la mesa la necesidad de una respuesta coordinada entre salud pública, justicia y políticas sociales, ante un escenario de creciente complejidad en el consumo y tráfico de sustancias en Europa.
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