Zelenskyy condena ataque ruso en Sumy; llama a mayor presión internacional tras saldo mortal

El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy calificó como “brutal” un ataque con cohetes perpetrado por fuerzas rusas en la ciudad de Sumy, al noreste del país, que dejó al menos tres personas muertas y decenas de heridos. El ataque ocurrió el martes, apenas un día después de que las últimas negociaciones de paz no lograran avances significativos.

De acuerdo con las autoridades locales, los misiles impactaron edificios residenciales y una instalación médica en el centro de la ciudad. Uno de los cohetes atravesó una pared de un complejo habitacional sin detonar, según informó el propio Zelenskyy, quien enfatizó que la agresión muestra la falta de intención de Rusia de alcanzar un alto el fuego.

“Eso es todo lo que necesitan saber sobre el ‘deseo’ de Rusia de terminar esta guerra”, escribió el mandatario ucraniano en su canal oficial de Telegram. También instó a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos y Europa, a intensificar su presión diplomática sobre Moscú.

Las negociaciones más recientes en Estambul concluyeron con un acuerdo limitado para el intercambio de soldados muertos y heridos, pero sin progresos concretos hacia el cese del conflicto, que ya supera los tres años de duración. Según Naciones Unidas, más de 12.000 civiles han perdido la vida desde el inicio de la invasión rusa en 2022, además de decenas de miles de militares de ambos bandos.

Mientras tanto, Ucrania ha intensificado su capacidad ofensiva, destacando un reciente ataque con drones que, según funcionarios ucranianos, logró dañar o destruir más de 40 aviones de combate rusos. Esta acción ha sido considerada como un golpe importante al arsenal militar del Kremlin.

En paralelo, una delegación ucraniana encabezada por la viceprimera ministra y ministra de Economía, Yuliia Svyrydenko, viajó a Washington para continuar las conversaciones sobre defensa, sanciones económicas y estrategias de reconstrucción posguerra. Está previsto que se reúnan con legisladores de ambos partidos estadounidenses y asesores del presidente Donald Trump.

Por su parte, altos funcionarios rusos, incluido el exmandatario Dmitry Medvedev, reiteraron su posición de no aceptar una tregua sin condiciones favorables a Moscú. Medvedev subrayó que el objetivo del Kremlin sigue siendo una “victoria rápida” y la “eliminación” del actual gobierno ucraniano.

En Sumy, ciudad situada a tan solo 25 kilómetros de la frontera rusa, la población enfrenta una creciente preocupación por la intensificación de los ataques. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha prometido establecer una “zona de amortiguamiento” en la región fronteriza, con el argumento de prevenir incursiones ucranianas en territorio ruso.

Aunque muchos ucranianos celebraron el ataque con drones en territorio ruso como una muestra de capacidad defensiva, el ánimo general en las calles refleja escepticismo respecto a una resolución diplomática cercana. “No van a negociar. Han invertido demasiado en esta guerra”, afirmó Oleh Nikolenko, un militar de 43 años residente en Kiev.

La situación en Ucrania continúa evolucionando en un contexto de estancamiento diplomático y alta tensión en el frente militar. Autoridades ucranianas reiteran que la presión internacional será clave para evitar una escalada aún mayor del conflicto.

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