El exgobernador del PRI, Tomás Yarrington, enfrenta nuevas acusaciones.
La Fiscalía General de la República (FGR) ha emitido un segundo auto de formal prisión contra Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, esta vez por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Según los informes oficiales, Yarrington habría recibido fondos del crimen organizado, presuntamente del Cártel del Golfo, que utilizó para adquirir al menos tres propiedades tanto en México como en el extranjero. Además de esta nueva acusación, enfrenta cargos por delitos contra la salud al estar vinculado con actividades relacionadas con el narcotráfico.
Este nuevo proceso se suma al que ya estaba enfrentando desde abril, cuando se dictó su primer auto de formal prisión tras su deportación desde Estados Unidos el 9 de abril. Actualmente, Yarrington se encuentra recluido en el Penal del Altiplano, a la espera de una sentencia.
La justicia avanza, aunque con lentitud. El caso de Yarrington destaca cómo muchos exgobernadores del antiguo régimen abusaron de su poder para enriquecerse y colaborar con el crimen organizado, dejando un legado doloroso en el país.
Es fundamental que los delitos del pasado no queden sin castigo. La justicia no debe ser selectiva; si es hallado culpable, Yarrington debe enfrentar las consecuencias de sus actos.


