Israel considera un plan para administrar Gaza tras la eventual caída de Hamás

El gobierno de Israel analiza una propuesta detallada que plantea cómo podría gestionarse la Franja de Gaza en un escenario posterior a la derrota de Hamás. El plan, elaborado por el Foro de Defensa y Seguridad de Israel y el Jerusalem Center for Public Affairs, contempla la creación de una nueva estructura administrativa y social en el enclave, excluyendo la participación de la Autoridad Palestina y organismos como la UNRWA.

Titulado Gaza Security and Recovery Program: How Should The Day After Look Like, el documento —de 32 páginas y con fecha de diciembre de 2023— fue confirmado como auténtico por un funcionario israelí y por miembros del parlamento, aunque aún no representa una política oficial definitiva.

El plan está dividido en tres fases. En la primera, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) asumirían el control total del territorio, incluyendo la frontera con Egipto, e impondrían la ley marcial de forma temporal para gestionar asuntos civiles. Posteriormente, en la segunda fase, se establecerían cinco consejos administrativos locales que operarían bajo estrictos criterios, como la desvinculación de facciones militantes y el reconocimiento del Estado de Israel. Una eventual tercera etapa dejaría abierta la posibilidad de autodeterminación para los habitantes de Gaza, aunque su concreción dependería del cumplimiento de los objetivos planteados.

Entre las condiciones clave para avanzar en el proceso se encuentran la reconstrucción económica, el rediseño del sistema educativo y lo que los autores del documento describen como un proceso de “desradicalización” o “desnazificación” de la sociedad gazatí. El enfoque contempla también una reestructuración profunda del flujo de ayuda humanitaria, controlado por una Dirección de Gestión Internacional en la que participarían países aliados de Israel como Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y algunas naciones árabes del Golfo.

Sin embargo, el documento excluye de forma explícita tanto a la Autoridad Palestina como a la Unión Europea y a la UNRWA, al considerar que no forman parte de una solución viable a largo plazo. El documento sugiere, además, que Israel podría implementar este plan incluso sin un consenso internacional amplio, aunque reconoce que la cooperación externa podría facilitar el proceso.

Críticos del plan, como agencias de la ONU, han advertido que una administración israelí directa sobre Gaza y el control militar del reparto de ayuda podrían agravar la crisis humanitaria existente. Desde marzo, la entrada de suministros ha sido severamente limitada, y organismos internacionales como Naciones Unidas han calificado la situación en Gaza como catastrófica.

La propuesta surge en un contexto marcado por la escalada del conflicto tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejaron más de mil muertos en Israel y desencadenaron una ofensiva militar que, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, ha provocado decenas de miles de muertes en el enclave, sin distinguir entre civiles y combatientes.

Aunque el plan no especifica si Israel tiene intención de anexar Gaza, sí indica el deseo de mantener un control significativo sobre su administración en el futuro inmediato. La comunidad internacional continúa observando con atención los movimientos del gobierno israelí y las repercusiones que esta posible hoja de ruta podría tener en la estabilidad regional.

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