Nuevo hallazgo sugiere que el agua pudo facilitar la construcción de las pirámides de Egipto
Un reciente descubrimiento científico ha arrojado nueva luz sobre uno de los grandes enigmas de la antigüedad: cómo fueron transportados los enormes bloques de piedra utilizados en la construcción de las pirámides de Egipto. Según una investigación liderada por la geóloga Eman Ghoneim, un antiguo brazo del río Nilo —ahora seco— podría haber servido como una ruta de transporte fluvial clave hace miles de años.
El canal, denominado Ramal de Ahramat, habría atravesado la región de Giza y se extendía hasta Faiyum, pasando por al menos 38 sitios donde se encuentran pirámides. El estudio se presentó durante el XIII Congreso Internacional de Egiptología y se basó en datos de radar satelital que permitieron visualizar estructuras ocultas bajo la superficie actual del terreno.
“Estamos hablando de un ramal de gran tamaño, posiblemente con una anchura similar a la del curso actual del Nilo”, explicó Ghoneim en entrevista con IFLScience.
Este hallazgo ofrece una explicación plausible de por qué tantas pirámides se concentran en esa región específica de Egipto. La cercanía a esta vía fluvial habría facilitado el traslado de materiales pesados desde canteras lejanas hasta los sitios de construcción, una teoría que ya existía pero que ahora gana respaldo con evidencia geológica concreta.
Un canal estratégico, aunque no completamente confirmado
Aunque el hallazgo es prometedor, los investigadores aclaran que todavía no se ha comprobado si el canal estaba activo durante el Imperio Antiguo y Medio, cuando se construyeron muchas de las pirámides. No obstante, la ubicación precisa de estos monumentos junto al cauce identificado sugiere que podrían haber funcionado como puertos o “templos del valle”, integrados en el sistema constructivo de las estructuras.
Además, la investigación podría aportar datos valiosos sobre otros asentamientos antiguos desaparecidos. Según Ghoneim, muchas ciudades quedaron sepultadas por sedimentos cuando las ramas del Nilo se secaron o cambiaron de curso de manera natural.
Este descubrimiento no solo podría reconfigurar la comprensión del proceso de construcción de las pirámides, sino también contribuir a identificar otros sitios arqueológicos aún ocultos bajo la superficie del desierto egipcio.

