Hijos se niegan a ir de vacaciones con sus padres y éstos se llevan el router

Pareja australiana toma fotos del aparato en los sitios que visitan; “aquí estarían ustedes”

Una familia australiana estaba emocionada por un viaje por carretera con sus tres hijos, con la intención de llegar a una playa paradisíaca, un plan que solía ser el sueño de cualquier niño antes de la era digital.

Sin embargo, esta aventura no logró entusiasmar a los chicos, quienes consideraron que sería un día aburrido y prefirieron quedarse en casa conectados a sus dispositivos.

Cassie y Chris Langan, los padres, no dejaron que la negativa de sus hijos arruinara sus planes. Decidieron seguir adelante con el viaje y prepararon todo lo necesario para el picnic. Sin embargo, decidieron también dar a sus hijos una lección: llevaron consigo el router de Internet de la casa. Este movimiento tenía una intención clara: enseñar una lección a sus hijos.

Un compañero de viaje inusual

En el transcurso del viaje, la pareja se dedicó a tomar fotos del router en diferentes ubicaciones, aquellos lugares que sus hijos habrían disfrutado si hubieran decidido acompañarlos.

“Le preguntamos a nuestros hijos si querían ir a un viaje por la mañana a Warrnambool y nos topamos con un ‘Eso suena aburrido, no queremos ir’. Chris y yo decidimos que en vez de llevar a nuestros 3 ingratos hijos, a los que dejamos que se quedaran en casa, nos llevamos al integrante de familia más trabajador para un día de descanso… nuestro router”, escribió Cassie en Facebook.

https://www.facebook.com/cassie.langan.39/posts/pfbid02p297F6h4oZY69Rb6BxL3Gc6ZTrD5vNPgM9SDeX6iXKdVyeUfLCU7CYdKEiyiiKhNl?ref=embed_post

Este relato, acompañado de las imágenes del router en la playa y otros puntos del recorrido, rápidamente se volvió viral en las redes sociales. La reacción del público fue abrumadoramente positiva, con muchos usuarios felicitando a Cassie y Chris por su creatividad y sentido del humor. Algunos incluso comentaron que merecían el título de “los padres del año”.

El día transcurrió de maravilla para la pareja y su peculiar compañero de viaje, disfrutando del sol y el mar. Mientras tanto, sus hijos se quedaron en casa, privados de acceso a Internet y sin la posibilidad de conectarse a sus juegos y redes sociales. La lección fue clara: la próxima vez pensarían dos veces antes de rechazar una salida en familia.

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