La Comisión Ambiental de la Megalópolis extiende la contingencia ambiental por la contaminación atmosférica
La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAM) ha mantenido a las 10.00 de este viernes la doceava contingencia ambiental del año por la “muy mala calidad del aire”, una cifra a la que no se llegaba desde 1993. La vara de medir no es la misma que hace tres décadas: entonces, los valores mínimos para declarar la alarma eran menos exigentes y bajo los parámetros actuales “prácticamente todos los días hubiéramos tenido contingencias”, dice la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, la decisión de las autoridades ilustra el grave nivel de contaminación de la capital de la República y la periferia urbana que la rodea, que ha convertido las últimas semanas en una ventana a un futuro no tan lejano donde la polución condiciona el día a día de una gran urbe: sus desplazamientos, su salud pública, su calidad de vida.
El nivel de ozono en el aire que supone un riesgo bajo para la salud, según la clasificación que hacen los expertos, es de 51 partes por billón (ppb) durante una hora; el nivel moderado de riesgo oscila entre 51 y 90 ppb durante una hora y “no más de una vez al año”, en palabras de la UNAM, un número superado con creces hace 11 contingencias. Si la exposición es de ocho horas o más, el nivel de ozono en el aire tendría que ser inferior a 70 ppb para no ser insalubre. Ciudad de México ha registrado a las 15.00 de este jueves cantidades máximas de ozono de 160 y 155 ppb en las estaciones de medición de Pedregal, en la alcaldía Álvaro Obregón, y Centro de Ciencias de la Atmósfera, en Coyoacán. Más del doble del porcentaje “moderado” de riesgo para la salud pública.
Las autoridades han activado la Fase 1 de contingencia ambiental “con el objeto de disminuir la exposición de la población al aire contaminado y el riesgo de afectación a su salud; así como para reducir la generación de contaminantes”, se lee en el comunicado emitido por la CAM. El organismo atribuye la alta concentración de ozono de la atmósfera capitalina al fortalecimiento del “sistema de alta presión que ha afectado el centro del país”, que ha provocado una nueva ola de calor, apenas días después del final de la anterior, y “la estabilidad atmosférica asociada”.
El sistema de alta presión, además, ha provocado un “cielo despejado, temperaturas superiores a 30° e intensa radiación solar sobre el Valle de México”. Factores todos que sumados a la escasa fuerza del viento esta semana y su “dirección variable” han creado el caldo de cultivo perfecto para “el estancamiento de los contaminantes y la formación de ozono”.
Las autoridades, como de costumbre en estos casos, recomiendan evitar las actividades al aire libre, ya sean “cívicas, culturales y de recreo” o el ejercicio físico entre las 13.00 y las 19.00. También invitan a no fumar, “especialmente en espacios cerrados”, trabajar desde casa, comprar por internet “para reducir viajes”, evitar el uso de aerosoles, repostar gasolina después de las 18.00 y antes de las 10.00, “revisar y reparar fugas en instalaciones de gas doméstico” o rebajar el uso de combustibles en casa con duchas de menos de cinco minutos o “al cocinar, utilizar recipientes con tapa”. Las restricciones a la circulación de vehículos se activarán a partir de mañana viernes.
La última contingencia ambiental del Valle de México concluyó este lunes tras dos días de alerta que comenzaron el sábado. No se había cumplido un día desde la anterior, activa del día 22 al 24, 48 horas de aire contaminado que ahogaron a la ciudad. Hace dos semanas, la capital sufrió su contingencia ambiental más larga de los últimos cinco años. Récords de aire irrespirable que se suceden uno tras otro mientas los expertos avisan de que las medidas paliativas del Gobierno no son suficientes para atajar el problema: el gran contaminante de la urbe, los coches, siguen emitiendo tóxicos y ni siquiera las restricciones de movilidad consiguen frenarlo a medio-largo plazo.
“Hay que agilizar el recambio de la flota vehicular a eléctricos y reducir el número de viajes de coches particulares. Hay que seguir haciendo un esfuerzo en transporte público, tiene que seguir expandiéndose y cada vez más limpio”, explicó a este diario la directora de calidad del aire del World Resources Institutes en México, Beatriz Cárdenas. Las fugas de gas en los hogares y las empresas son el otro gran emisor. Vierten al aire del Valle de México el 52% de los compuestos orgánicos volátiles, el otro precursor del ozono.
La mala calidad de aire es más susceptible en niños pequeños, embarazadas, ancianos y personas con enfermedades crónicas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la contaminación del aire mata prematuramente cada año a entre 8.000 y 14.000 personas.
Fuente: EL PAIS

