“Muchos preferían unos tablazos antes que un arresto”; exsargento rompe el silencio sobre la disciplina en la Academia Militarizada Doenitz

Ciudad Madero, Tamaulipas.- En medio de la investigación por la muert3 de la menor Dafne durante un campamento de verano en la Academia Militarizada Doenitz, un hombre que asegura haber sido cadete y posteriormente sargento dentro de la institución decidió compartir, bajo condición de anonimato, su experiencia sobre las prácticas disciplinarias que —afirma— eran comunes al interior del plantel.

El exintegrante pidió ser identificado únicamente como “Sargento”, argumentando temor a posibles represalias.

Aunque aseguró que nunca fue víctima directa de abusos, reconoció que ocupó cargos de mando y que, en diversas ocasiones, le correspondió ejecutar sanciones disciplinarias contra otros alumnos.

“Yo no viví abusos hacia mi persona, pero sí me tocó ver muchas cosas y, lamentablemente, también hacerlas. Como comandante inmediato de una sección muchas veces fui el verdugo de los castigos.”

Según su testimonio, dentro de la academia existía un sistema de arrestos por faltas consideradas menores, como no llevar el calzado correctamente boleado, presentar el cabello largo, no portar adecuadamente el uniforme o incumplir tareas.

Explicó que, para evitar que un alumno recibiera un reporte formal y un arresto, algunos cadetes preferían recibir castigos físicos.

“Muchos alumnos preferían unos tablazos antes que nosotros pasáramos el reporte.”

De acuerdo con el relato, los arrestos podían durar entre dos y doce horas. En los casos de mayor duración, los estudiantes permanecían dentro del plantel durante la noche.

El exsargento aseguró que, dependiendo de la falta, algunos alumnos eran privados del sueño como medida disciplinaria.

“Si era necesario, los levantábamos cada vez que se dormían y los poníamos a correr. Era algo que se hacía.”

Uno de los episodios que narró ocurrió durante una guardia nocturna, cuando —según dijo— un alumno del internado intentó escapar del plantel.

Relató que el joven regresó voluntariamente y posteriormente intentó confrontar físicamente a una directiva identificada como Estrellita, por lo que él intervino para someterlo.

“Lo tiré al piso porque pensé que iba a agredirla. Le raspé toda la cara al detenerlo.”

Tras ese incidente, afirmó que el alumno quedó bajo arresto sin tiempo definido y que recibió instrucciones de mantenerlo ocupado durante varias horas realizando labores de limpieza.

Posteriormente, sostiene que recibió autorización para aplicarle otro castigo que, según dijo, era habitual dentro de la academia.

“Le amarramos tres llantas con un mecate para que las jalara sin camisa por todo el patio durante horas. Todo eso fue autorizado.”

El entrevistado también señaló que la administración de la institución estaba integrada principalmente por miembros de la familia “M”, situación que, a su juicio, generaba una estructura cerrada en la toma de decisiones.

Asimismo, aseguró que altos mandos de la academia conocían este tipo de prácticas.

Las declaraciones del exsargento se suman a otros testimonios que han comenzado a surgir públicamente tras el sensible fallecimiento de Dafne, caso que actualmente es investigado por la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas, la cual mantiene aseguradas las instalaciones de la academia mientras continúan las diligencias para esclarecer lo ocurrido.

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