Crisis de combustible en Rusia obliga a restringir venta de gasolina en ciudades del mar Negro

La crisis de combustible en Rusia continúa agravándose, luego de que autoridades de la ciudad de Novorosíisk anunciaran la suspensión temporal de la venta de gasolina a conductores particulares, en medio de un panorama marcado por escasez, largas filas en estaciones de servicio y restricciones en varias regiones del país.

De acuerdo con reportes de agencias internacionales, la situación está relacionada con los recientes ataques ucranianos contra infraestructura energética rusa, lo que ha generado afectaciones en el suministro de combustibles y presión adicional sobre la red de distribución.

Novorosíisk, considerado uno de los puertos más importantes de Rusia en el mar Negro para la exportación de petróleo, informó que la gasolina será destinada únicamente a servicios municipales, empresas y sectores estratégicos mediante el uso de “tarjetas de combustible” especiales.

Mientras tanto, el diésel continúa disponible en al menos ocho estaciones de servicio de la ciudad, según indicaron autoridades locales.

La problemática también ha alcanzado a otras localidades, como Anapa, uno de los principales destinos turísticos de la región de Krasnodar. Ahí, la administración municipal informó que integrantes de la comunidad cosaca están colaborando para mantener el orden en las gasolineras y evitar conflictos entre automovilistas.

Entre sus funciones se encuentra regular el flujo vehicular, impedir compras excesivas mediante el llenado de bidones y supervisar que las filas se mantengan de forma organizada.

Las largas filas en estaciones de servicio se han vuelto cada vez más frecuentes en distintas partes del país, mientras conductores enfrentan demoras y limitaciones para abastecerse.

Rusia, considerado el tercer mayor productor de petróleo del mundo, también ha tenido que implementar medidas extraordinarias, entre ellas la importación de gasolina desde mercados internacionales, incluyendo India, con el objetivo de mitigar la presión sobre el suministro interno.

La situación refleja el impacto que el conflicto entre Rusia y Ucrania sigue generando en sectores clave de ambas naciones, particularmente en el energético, uno de los más sensibles dentro del contexto económico y estratégico de la región.

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