ONU advierte sobre el impacto ambiental de la IA: el crecimiento de los centros de datos preocupa a nivel mundial
El acelerado crecimiento de la inteligencia artificial (IA) y de los centros de datos que la sustentan está generando una creciente preocupación por su impacto ambiental. Así lo señala un reciente informe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), que advierte que el consumo de energía, agua y las emisiones asociadas a esta infraestructura podrían duplicarse en apenas cuatro años.
De acuerdo con el estudio, publicado el 3 de junio, los centros de datos consumieron durante el año pasado alrededor de 448 billones de vatios hora de electricidad a nivel mundial, una cantidad superior al consumo total de la mayoría de los países del planeta. Este nivel de demanda energética generó aproximadamente 189 millones de toneladas de dióxido de carbono, una cifra comparable a las emisiones anuales de Argentina.
Los investigadores destacan que la inteligencia artificial ya representa cerca del 20 por ciento del consumo energético de los centros de datos y prevén que esta proporción aumente hasta el 40 por ciento para el año 2030, impulsada por el uso cada vez más frecuente de herramientas de generación de texto, imágenes y video.
El informe también señala que la infraestructura necesaria para operar la IA requiere enormes cantidades de agua para la refrigeración de los equipos, además de una creciente demanda de suelo y recursos materiales para la construcción de nuevos centros de procesamiento de datos.
Kaveh Madani, director del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas y uno de los autores del estudio, explicó que las dimensiones del consumo energético de estos centros ya son comparables a las de algunos Estados nacionales.
“Estamos hablando de una infraestructura con impactos reales. Aunque para los usuarios la inteligencia artificial parezca algo completamente digital, detrás existe una red de servidores y sistemas que requieren grandes cantidades de energía y recursos”, indicó.
Entre las recomendaciones del informe figura la necesidad de utilizar la inteligencia artificial de forma más eficiente. Los investigadores señalaron que reducir la extensión de las consultas realizadas a sistemas de IA puede disminuir el consumo energético asociado a cada interacción.
Según los datos presentados, una consulta típica en plataformas de IA generativa puede requerir hasta 200 veces más energía que otras operaciones digitales básicas, como los filtros automáticos de correo electrónico.
Los especialistas también advirtieron que, aunque las empresas tecnológicas avanzan en la eficiencia de sus sistemas, el crecimiento constante de la demanda puede contrarrestar esos beneficios al incrementar el uso total de energía.
La Universidad de las Naciones Unidas considera que una mayor transparencia por parte de las compañías tecnológicas será clave para medir con precisión el impacto ambiental de la inteligencia artificial y diseñar políticas que permitan equilibrar el desarrollo tecnológico con los objetivos de sostenibilidad.
El informe concluye que la expansión de la IA ofrece importantes beneficios para distintos sectores, pero subraya la necesidad de considerar sus costos ambientales para garantizar un crecimiento responsable en los próximos años.

