Advierten necesidad de atención temprana tras antecedentes de agresor en Teotihuacán
A casi una semana del ataque ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán, nuevas líneas de investigación y testimonios han puesto en el centro del debate la importancia de atender oportunamente señales de conducta violenta, luego de que profesores identificaran desde 2018 actitudes preocupantes en el responsable del atentado.
De acuerdo con información recabada por diversos medios, el agresor, Julio César Jasso, ya mostraba comportamientos hostiles durante su etapa como estudiante en el Centro de Lenguas Extranjeras (Cenlex), donde docentes detectaron actitudes de confrontación, mensajes ofensivos y expresiones vinculadas a ideologías extremistas.
El ataque, ocurrido el pasado 20 de abril en la Pirámide de la Luna, dejó como saldo dos personas fallecidas y al menos 13 lesionadas. Tras los hechos, el agresor perdió la vida en el lugar. Autoridades informaron que el individuo habría planeado el incidente con anticipación, tras visitar en varias ocasiones la zona.
Testimonios de profesores señalan que, desde su etapa académica, el joven presentaba conductas que generaron inquietud entre la comunidad escolar, incluyendo mensajes intimidatorios y actitudes discriminatorias hacia compañeros y docentes. En su momento, algunos de estos casos fueron reportados ante instancias internas, aunque no derivaron en una intervención mayor.
Especialistas en salud mental y conducta social coinciden en que este caso evidencia la necesidad de fortalecer mecanismos de detección y atención temprana, así como protocolos institucionales que permitan canalizar este tipo de situaciones antes de que escalen.
El psiquiatra José Javier Mendoza Velásquez subrayó que atribuir este tipo de hechos únicamente a trastornos mentales puede generar estigmatización, por lo que consideró fundamental abordar el problema desde una perspectiva integral de salud pública. En ese sentido, destacó la importancia de establecer rutas claras de seguimiento y tratamiento cuando se detectan señales de alerta.
Por su parte, Bernardo Ng, especialista en psiquiatría, señaló que la mayoría de las personas con algún padecimiento mental no son violentas, por lo que insistió en evitar generalizaciones. Añadió que la clave está en fomentar entornos de convivencia basados en la tolerancia, la inclusión y la atención oportuna.
Datos recientes indican que la salud mental es un tema relevante entre la población joven en México, lo que refuerza la necesidad de impulsar políticas públicas enfocadas en prevención, acompañamiento y educación emocional.
El caso ha sido señalado por expertos como un llamado a reforzar la coordinación entre instituciones educativas, autoridades y servicios de salud, con el objetivo de identificar conductas de riesgo y brindar atención adecuada. Coinciden en que una respuesta oportuna y estructurada podría contribuir a prevenir situaciones similares en el futuro.

