Demanda por arresto erróneo reabre debate sobre uso de inteligencia artificial en seguridad
Un hombre en Estados Unidos presentó una demanda contra autoridades locales tras haber sido detenido por error, luego de que un sistema de reconocimiento facial basado en inteligencia artificial lo identificara equivocadamente como una persona con antecedentes.
El caso, protagonizado por Jason Killinger, ha puesto nuevamente en discusión el uso de estas tecnologías en tareas de seguridad pública, especialmente por las implicaciones que pueden tener cuando se presentan fallas.
De acuerdo con información difundida por medios locales, la detención ocurrió en septiembre de 2023 en Nevada, cuando Killinger fue señalado por un sistema automatizado con una coincidencia del 99.9 por ciento como una persona a la que se le había prohibido el acceso a un casino. A partir de esa identificación, agentes procedieron a su arresto.
Sin embargo, posteriormente se comprobó mediante pruebas dactilares que no se trataba del individuo buscado. El hombre permaneció alrededor de 11 horas bajo custodia, parte de ese tiempo esposado, lo que derivó en afectaciones físicas y emocionales, según su denuncia.
La demanda, presentada el pasado 2 de abril, también señala una presunta falta de capacitación en el uso de herramientas tecnológicas por parte de los cuerpos de seguridad. Además, advierte sobre el riesgo de que otras personas puedan enfrentar situaciones similares debido a errores en sistemas automatizados.
Aunque el casino involucrado habría alcanzado un acuerdo con el afectado, el proceso legal contra el agente policial continúa en curso.
Este caso se suma a otros incidentes recientes en Estados Unidos donde sistemas de inteligencia artificial han generado identificaciones erróneas, lo que ha derivado en intervenciones policiales equivocadas. Especialistas coinciden en que, si bien estas herramientas pueden contribuir a mejorar procesos de vigilancia, su implementación requiere controles estrictos y supervisión humana para evitar vulneraciones a los derechos de las personas.
El desarrollo y adopción de la inteligencia artificial en el ámbito de la seguridad continúa avanzando, pero situaciones como esta subrayan la necesidad de establecer protocolos claros que reduzcan el margen de error y garanticen un uso responsable de la tecnología.

