Se adelantan a ‘La Coneja’ en Nuevo Laredo; inicia venta de cascarones en distintos puntos de la ciudad

Con la cercanía de las celebraciones de Pascua, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, ya comenzó la venta de cascarones, una tradición que cada año reúne a familias y especialmente a los niños en torno a juegos y convivencias.

En cruceros, pequeñas tiendas y frente a viviendas es común observar bolsas llenas de cascarones de colores rellenos de confeti, que anuncian la proximidad de los festejos conocidos popularmente como el “Día de la Coneja”. Durante esta temporada, niños y adultos suelen romper estos cascarones sobre la cabeza de amigos o familiares como parte de la celebración.

Tradición que también genera ingresos

Además de su valor recreativo, la elaboración y venta de cascarones representa una fuente de ingresos temporales para diversas familias de la ciudad.

Uno de los casos es el del profesor Jesús Cerda, un maestro de la tercera edad que desde hace varios años se dedica a preparar cascarones durante gran parte del año para venderlos en esta temporada. Desde su domicilio, ubicado cerca del cruce de Venezuela y 20 de Noviembre, coloca bolsas con cascarones pintados y decorados que llaman la atención de quienes pasan por el lugar.

El proceso de elaboración requiere paciencia: los cascarones se limpian, se pintan y posteriormente se rellenan con confeti, un trabajo artesanal que puede llevar meses de preparación.

Precios accesibles para la temporada

Los precios varían dependiendo del tipo de cascarón. Algunas bolsas con 100 piezas decoradas y rellenas de confeti se ofrecen entre 120 y 150 pesos. También hay opciones más económicas, como cascarones sin decorar ni rellenar que se venden en alrededor de 10 pesos la docena.

Liliana Ponce, una de las vendedoras, explicó que muchos padres prefieren comprar los cascarones simples para que los niños los pinten y rellenen en casa, convirtiendo la actividad en un momento creativo y de convivencia familiar.

Una tradición que se mantiene viva

Los cascarones —huevos vacíos decorados y llenos de confeti— forman parte de una tradición festiva que se ha mantenido en diversas regiones y celebraciones, especialmente durante las festividades de primavera y Pascua.

En Nuevo Laredo, como en otras ciudades de la frontera, esta costumbre sigue reuniendo a familias y generando actividad económica local, anticipando los días de convivencia que acompañan el cierre de la temporada de Semana Santa.

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