Deslizamiento de tierra obliga a evacuar a cientos de familias en Niscemi, Sicilia
Un amplio deslizamiento de tierra registrado en la localidad de Niscemi, en el sur de Sicilia, Italia, ha provocado daños severos en viviendas, comercios e infraestructura, obligando a cientos de familias a evacuar y a rescatar apresuradamente lo poco que pueden de sus propiedades.
El incidente ocurrió tras una intensa tormenta que saturó el terreno el pasado 25 de enero, lo que derivó en el colapso de aproximadamente cuatro kilómetros de ladera. Niscemi, con cerca de 25 mil habitantes, está asentada sobre acantilados de arcilla y arenisca, una condición geológica que históricamente ha generado problemas de estabilidad, con antecedentes de deslizamientos desde el siglo XVIII.
Entre los afectados se encuentran Benedetta Ragusa y Toni Rinnone, quienes perdieron su vivienda y se apresuraron a rescatar el equipo de su pizzería, acompañados por bomberos que supervisaban constantemente el movimiento del suelo. Las autoridades delimitaron una “zona roja” de alto riesgo en el extremo oriental de la ciudad y ordenaron la evacuación de alrededor de 1,500 personas.
Los daños incluyen edificios con grietas estructurales, calles cortadas y servicios básicos expuestos, como tuberías y drenajes. El acceso a la zona afectada está restringido y solo se permite el ingreso por lapsos breves, bajo supervisión de equipos de emergencia, para recuperar pertenencias esenciales.
Especialistas han advertido que la situación es crítica y que el centro histórico de Niscemi se encuentra en riesgo. Aunque desde deslizamientos anteriores, como el ocurrido en 1997, se habían recomendado obras de refuerzo y sistemas de drenaje, muchos de estos proyectos no se concretaron debido a trámites burocráticos y disputas legales.
El alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, señaló que la ciudad había recibido recientemente financiamiento para trabajos de seguridad pendientes desde hace décadas, pero el colapso ocurrió antes de que las obras pudieran realizarse. La fiscalía de la vecina localidad de Gela abrió una investigación para determinar posibles responsabilidades por negligencia.
A pesar de la magnitud del desastre, las autoridades confirmaron que no se registraron víctimas mortales. Los habitantes, mientras tanto, enfrentan la pérdida de hogares y negocios, con la esperanza de que se implementen medidas urgentes para estabilizar la zona y permitir, en el futuro, la reconstrucción de su comunidad.

