Repartidor que murió tras ser arrollado en Iztapalapa se dirigía a recoger a su esposa; deja a tres hijos

La muerte de Roberto Hernández, repartidor de 52 años, ha causado consternación entre familiares, amigos y compañeros de trabajo, luego de que perdiera la vida tras ser atropellado mientras circulaba por calles de la alcaldía Iztapalapa, en la Ciudad de México. El hombre se dirigía a recoger a su esposa cuando ocurrió el incidente.

De acuerdo con testimonios de su familia, Roberto Hernández era una persona trabajadora, responsable y profundamente dedicada a su hogar. Padre de tres hijos y abuelo de dos nietos, era considerado el principal sustento económico de su familia. Durante más de una década laboró como repartidor para la empresa LALA, actividad que realizaba con constancia y compromiso, utilizando su unidad tanto para el trabajo como para trasladarse por la ciudad.

Los hechos ocurrieron en el cruce de Periférico Oriente y Eje 6, donde Roberto fue impactado por un automóvil Honda City color azul. Según los reportes preliminares, el vehículo continuó su marcha y el repartidor fue arrastrado varios kilómetros. Al arribar los servicios de emergencia, se confirmó que ya no contaba con signos vitales.

Cámaras de videovigilancia de la zona muestran que Hernández circulaba de manera regular cuando ocurrió el atropellamiento. A partir del registro vehicular, las autoridades identificaron como presunta conductora a Gabriela “N”, quien, de acuerdo con información que ha trascendido, se desempeña en el área de enfermería y habría tenido vínculos laborales con instituciones como el ISSSTE y la UNAM.

Las investigaciones señalan que el automóvil fue abandonado posteriormente en el municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, luego de que se retiraran del interior objetos personales y documentos. El vehículo ya fue asegurado por las autoridades; sin embargo, hasta el momento, la presunta responsable no ha sido detenida.

La Fiscalía correspondiente mantiene abierta la investigación para esclarecer los hechos y deslindar responsabilidades, mientras la familia de Roberto Hernández exige justicia y recuerda al repartidor como un hombre honesto, entregado a su trabajo y a sus seres queridos.

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