Plataforma marítima contratada por SpaceX opera sin permiso en aguas mexicanas
Una plataforma marítima identificada como LB Jill, contratada por la empresa SpaceX, propiedad de Elon Musk, ingresó y operó sin autorización en aguas de la Zona Económica Exclusiva de México, frente a la Playa Bagdad, en el municipio de Matamoros, Tamaulipas.
De acuerdo con reportes y registros satelitales, la plataforma —una estructura autoelevable de aproximadamente 4 mil toneladas— se instaló a 22 kilómetros de la costa el pasado 16 de julio. Su objetivo: recuperar fragmentos de los cohetes Starship 8 y 9, caídos al mar tras pruebas espaciales de la compañía estadounidense.
Aunque la plataforma tuvo permiso para internarse en territorio mexicano, no contaba con la autorización para realizar actividades de rescate en el lecho marino, confirmó el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales. La Secretaría señaló que se analiza la imposición de sanciones correspondientes.
Denuncias desde el mar
La presencia de la plataforma fue denunciada por la organización ambientalista Conibio Global, que documentó el rescate de restos metálicos de los cohetes durante un recorrido el 20 de julio. En una transmisión, el presidente de la agrupación, Jesús Elías Ibarra, advirtió sobre la posible operación sin permisos y los riesgos ambientales asociados.
Durante su estancia, la LB Jill emitió mensajes de advertencia a otras embarcaciones para mantenerse alejadas, lo que confirmó la realización de actividades submarinas.
Tecnología de última generación
La plataforma, operada por la empresa Seacor Marine LLC, está equipada con tecnología avanzada: puede elevarse sobre el mar mediante patas ancladas al fondo oceánico y cuenta con grúas de hasta 500 toneladas, alojamiento para más de 140 personas y un helipuerto funcional.
Diseñada originalmente para mantenimiento en instalaciones marinas, como turbinas o ductos submarinos, ahora ha sido empleada por SpaceX para la recuperación de equipo aeroespacial en pruebas que forman parte de su programa de exploración lunar y marciana.
Tras su salida de México
Luego de su detección y la denuncia pública, la plataforma fue retirada de la zona. El 22 de julio llegó al puerto de Brownsville, Texas, donde descargó piezas identificadas como “partes de cohete” y posteriormente zarpó hacia Port Fourchon, Luisiana, su base operativa habitual.
El caso ha generado debate sobre la vigilancia de las aguas nacionales, el respeto a la soberanía marítima y los protocolos que deben seguir empresas extranjeras al operar en territorio mexicano, aun en actividades científicas o tecnológicas.
Autoridades mexicanas han asegurado que se continuará con la evaluación del caso y, de ser necesario, se aplicarán las sanciones correspondientes.

