Continúa la emergencia ambiental por derrame de petróleo en Ecuador, dos meses después del incidente
A dos meses del derrame de más de 25.000 barriles de crudo ocurrido el pasado 13 de marzo de 2025, las consecuencias ambientales y sociales en la provincia de Esmeraldas continúan siendo motivo de atención. Aunque las labores de limpieza siguen en marcha, especialistas y organizaciones locales advierten que los efectos persisten en los ecosistemas y comunidades cercanas.
El vertido, originado en el kilómetro 438 del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), se extendió por 82 kilómetros hasta desembocar en el río Esmeraldas, afectando seriamente cuerpos de agua como los ríos Viche, Cuple, Achote y Caple. En algunas zonas, investigadores señalan que la vida acuática ha desaparecido casi por completo.
Efectos en los ecosistemas
Eduardo Rebolledo, biólogo marino de la Universidad Católica del Ecuador, ha monitoreado desde marzo los impactos del derrame. Según sus observaciones preliminares, el zooplancton —base de la cadena alimenticia acuática— ha disminuido drásticamente, lo que ha generado una reducción del 75% al 90% en la pesca local. Algunas zonas se describen como “azoicas”, es decir, sin presencia de vida acuática visible.
“Todavía encontramos residuos oleaginosos en el mar y en los ríos, lo que indica que la emergencia no ha concluido”, señala Rebolledo, quien también recomienda acciones como la limpieza de riberas y la reforestación con especies nativas para acelerar la recuperación de los ecosistemas.
Respuesta institucional y monitoreo
La estatal PetroEcuador informó que se encuentra en proceso de diagnóstico ambiental, realizando tareas de recolección de crudo, limpieza de vegetación contaminada y evaluación de fauna silvestre. También se están utilizando métodos de monitoreo biótico para determinar los pasos siguientes en la recuperación ambiental.
Sobre el tratamiento del derrame en zonas marinas, se utilizaron dispersantes biodegradables para evitar la expansión del crudo. Aunque estos métodos han reducido la visibilidad del derrame, algunos especialistas advierten que es necesario evaluar sus posibles impactos a largo plazo en la cadena alimenticia marina.
Impactos sociales y económicos
Las comunidades de la zona, cuya economía depende en gran parte de la pesca, la agricultura y la apicultura, han reportado afectaciones significativas. Testimonios recogidos por organizaciones como Acción Ecológica y Jóvenes Protectores del Planeta destacan la presencia de manchas de crudo, escasez de peces y enfermedades en la piel entre los habitantes.
Además del daño a cultivos como plátano, aguacate y cacao, la actividad apícola ha sufrido un fuerte impacto: muchas abejas han desaparecido debido a la contaminación del aire, y la producción de miel se ha reducido drásticamente.
En respuesta, colectivos juveniles y ambientales han brindado ayuda humanitaria, incluyendo alimentos, atención médica y artículos de primera necesidad. También trabajan en proyectos para recuperar la actividad económica en la región mediante el traslado de cultivos a zonas seguras y el impulso de nuevas fuentes de ingreso.
Retos a futuro
Expertos coinciden en que la recuperación total podría tomar años o incluso décadas. Blanca Ríos, ecóloga de la Universidad de las Américas (UDLA), subraya la importancia de identificar zonas donde se acumuló el crudo para evitar que vuelva a movilizarse con futuras crecidas de los ríos.
La situación actual refleja una necesidad urgente de aplicar procesos de reparación ambiental e integral, tal como establece la legislación ecuatoriana. Mientras tanto, el monitoreo constante de la calidad del agua y de la biodiversidad será clave para guiar las acciones de remediación.

