Demolición en Cisjordania deja sin hogar a familias palestinas en la aldea de Khalet Al-Dab
El pasado lunes, maquinaria militar israelí demolió gran parte de la aldea beduina palestina de Khalet Al-Dab, ubicada en la región de Masafer Yatta, al sur de Cisjordania ocupada. Las acciones dejaron a decenas de personas desplazadas y generaron preocupación por la continuidad de este tipo de operativos en comunidades rurales de la zona.
Según informes de residentes y activistas locales, entre las estructuras destruidas se encuentran al menos nueve viviendas, cinco tiendas de campaña y varios recintos para animales. La aldea, habitada en su mayoría por familias dedicadas al pastoreo, quedó parcialmente en ruinas tras la intervención.
El Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), entidad del gobierno israelí que regula los asuntos civiles en Cisjordania, justificó la demolición argumentando que las edificaciones se encontraban en una zona clasificada como área de entrenamiento militar y que fueron construidas sin permisos oficiales.
Sin embargo, representantes de la comunidad señalaron que obtener permisos de construcción por vías legales en Cisjordania resulta extremadamente difícil para los palestinos. Mohammed Rabia, jefe del consejo local, lamentó la destrucción de hogares y expresó la incertidumbre de las familias afectadas, quienes ahora enfrentan la falta de refugio.
Ali Dababsa, un pastor de 87 años que perdió su vivienda, expresó: “Queremos morir bajo este suelo. Esta tierra es preciosa para nosotros y somos sus propietarios”.
Organizaciones de derechos humanos y líderes comunitarios han denunciado que estas demoliciones se dan en un contexto de creciente presencia de asentamientos israelíes no autorizados en la zona, los cuales, aseguran, son facilitados por la falta de sanciones efectivas contra los colonos responsables de actos de violencia.
La demolición en Khalet Al-Dab se produce mientras, en paralelo, se reportan planes para nuevas demoliciones en otros puntos del norte de Cisjordania. Estas acciones generan preocupación sobre el impacto humanitario en comunidades ya vulnerables y el futuro de las poblaciones desplazadas.

