Fallece Mauro Morandi, el “Robinson Crusoe” italiano que vivió solo en una isla del Mediterráneo
Mauro Morandi, conocido como el “hombre más solitario del mundo”, falleció el pasado 3 de enero a los 85 años en su ciudad natal de Módena, Italia. Durante más de 30 años, Morandi fue el único habitante de la isla Budelli, ubicada en el archipiélago de La Maddalena, en el Mediterráneo, donde vivió como un auténtico guardián de la naturaleza.
Morandi había llegado a la isla en 1989 tras la jubilación del anterior guardián, un hecho que cambió su vida para siempre. Entonces, un profesor de educación física de 53 años, abandonó su viaje previsto hacia la Polinesia y vendió su embarcación para quedarse a cuidar la isla. En su nuevo hogar, una pequeña casa construida sobre los restos de un refugio de la Segunda Guerra Mundial, dedicó su vida a preservar el entorno natural de la isla, especialmente su famosa playa de arena rosa, que es uno de los tesoros más valorados del Mediterráneo.
Durante los 32 años que pasó en Budelli, Morandi utilizó un sistema de energía solar para abastecerse de electricidad y, con el tiempo, consiguió instalar acceso a internet. Aunque la vida en la isla era austera, en invierno recogía leña para calentarse y aprovechaba su tiempo libre para leer y descansar, siempre rodeado por la naturaleza que tanto apreciaba. Su historia y su dedicación a la isla inspiraron libros, documentales y numerosos artículos de prensa.
A pesar de su vida tranquila y alejada del bullicio, Morandi se vio forzado a abandonar la isla en 2021, luego de que las autoridades decidieran convertir Budelli en un centro de educación ambiental. Aunque intentó seguir vinculado a la isla ofreciendo su trabajo como cuidador, su edad superaba el límite permitido. Desde su salida, Budelli se mantiene como él la dejó, y sus casi 70.000 seguidores en Instagram siguen admirando las fotografías que capturan la belleza de su paradisiaco hogar.
El último año de su vida estuvo marcado por problemas de salud, entre ellos la diabetes y una grave caída que le causó una fractura en la vértebra cervical. Tras ser hospitalizado en un centro de salud en Reggio Emilia, Morandi murió en su ciudad natal, dejando atrás un legado de soledad, naturaleza y dedicación que perdurará por generaciones.

