“Gaslighting”: La manipulación emocional que crece en la sociedad moderna

El término “gaslighting”, que describe una forma de manipulación psicológica, ha ganado relevancia y reconocimiento en el mundo actual, al punto de ser nombrada la palabra del año en 2022 por el diccionario Merriam-Webster. Este concepto, que se refiere a una táctica de abuso emocional que busca hacer que la víctima dude de sus propios pensamientos, percepciones o recuerdos, está siendo cada vez más discutido en el ámbito de las relaciones personales y profesionales.

¿Qué es el gaslighting?
De acuerdo con la Dra. Melissa García Meraz, de la Facultad de Psicología de la UNAM, el “gaslighting” es una forma sutil pero dañina de abuso emocional. Se caracteriza por manipulaciones que generan confusión en la víctima, llevándola a depender de su abusador para confirmar lo que es real o no. “Es difícil dudar de alguien en quien hemos depositado nuestra confianza”, explicó García Meraz, señalando que este tipo de abuso es especialmente común en relaciones sentimentales.

Las tácticas comunes del gaslighting incluyen minimizar los sentimientos de la persona afectada, distorsionar la realidad para hacerla sentir responsable de problemas que no ha causado, o insinuar infidelidad con el fin de controlar. Este tipo de abuso psicológico, que a menudo es difícil de identificar por parte de la víctima, genera una profunda inseguridad y dependencia emocional.

Gaslighting en la cultura actual: El caso de Adrián Marcelo
Recientemente, el término “gaslighting” se ha empleado para describir el comportamiento del creador de contenido Adrián Marcelo hacia la actriz Gala Montes en el reality show La casa de los famosos. De acuerdo con el portal Cultura Colectiva, Marcelo usó tácticas de manipulación emocional, como hacer dudar a sus compañeras de su percepción y memoria, lo que generó debate sobre los efectos de este tipo de conductas en los medios de comunicación.

“El gaslighting es una forma de violencia que a menudo se disfraza de gestos de cariño”, señala García Meraz. “Lo peligroso es que la víctima se siente confundida, ya que el abusador puede aparentar preocupación o afecto mientras distorsiona la realidad”.

Una manipulación histórica que sigue vigente
El origen del término proviene de la obra de teatro Gas Light (1938), que cuenta la historia de un hombre que intenta convencer a su esposa de que está perdiendo la cordura para robarle su fortuna. La obra fue adaptada al cine en 1944 con Ingrid Bergman como protagonista, haciendo que la frase “hacer luz de gas” o “gaslighting” se popularizara como una referencia a la manipulación psicológica.

Desde entonces, el término ha evolucionado para describir no solo conductas abusivas en las relaciones personales, sino también en otros contextos como la política, donde líderes o figuras públicas pueden usar tácticas de manipulación para distorsionar la realidad y ganar control sobre su audiencia.

Gaslighting como palabra del año
El aumento de conciencia sobre el gaslighting es evidente. En 2022, la búsqueda del término aumentó un 1740% en comparación con el año anterior, lo que llevó a que Merriam-Webster lo designara como la palabra del año. “Es una palabra que ha crecido rápidamente en el idioma inglés, especialmente en los últimos cuatro años”, explicó Peter Sokolowski, editor de Merriam-Webster.

Este reconocimiento destaca la necesidad de abordar la manipulación emocional y sus efectos en las víctimas. Si bien el gaslighting ha existido por décadas, su inclusión en el debate público representa un avance significativo en la lucha contra formas invisibles de abuso.

Consejos para identificar y combatir el gaslighting
Ante la creciente visibilidad del gaslighting, especialistas recomiendan estar atentos a señales como la minimización de los sentimientos, el distanciamiento de seres queridos, y los intentos del abusador de hacer dudar a la víctima de sus recuerdos o emociones. Reconocer estas señales puede ser el primer paso para salir de una relación tóxica y restaurar la confianza en uno mismo.

Finalmente, García Meraz hace un llamado a la sociedad para que preste atención a estas dinámicas y a las víctimas, especialmente en relaciones de pareja, donde el gaslighting tiende a ser más frecuente y dañino.

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