Importaciones de maíz y granos mantienen alta dependencia alimentaria en México

Las importaciones de granos y oleaginosas en México registraron un aumento durante el primer cuatrimestre de 2026, reflejando la creciente demanda interna y la dependencia del mercado internacional para abastecer sectores clave como la industria pecuaria y alimentaria.

De acuerdo con datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), entre enero y abril el país importó 15.92 millones de toneladas de granos y oleaginosas, lo que representa un incremento de 6.8 por ciento respecto al mismo periodo de 2025.

En valor comercial, las compras alcanzaron los 5 mil 11 millones de dólares, cifra 3.4 por ciento superior al año anterior.

El maíz se mantuvo como el principal producto adquirido en el extranjero, con importaciones por 8.2 millones de toneladas, equivalentes a más de la mitad del total de granos comprados por México durante el periodo analizado.

El reporte señala que las importaciones de maíz blanco crecieron 22.2 por ciento en volumen y 25.2 por ciento en valor, situación que especialistas atribuyen no solo a temas de producción, sino también a factores logísticos y de costos de distribución.

Aunque Sinaloa continúa como el principal productor nacional de maíz blanco, el GCMA explicó que en regiones del sureste y la península de Yucatán resulta más competitivo importar grano desde puertos del Golfo de México que trasladarlo desde el noroeste del país.

El organismo también reportó un aumento en la demanda de productos relacionados con la alimentación animal. El complejo de soya presentó un crecimiento de 16.2 por ciento, mientras que la pasta de soya aumentó cerca de 30 por ciento, impulsada por la industria de alimentos balanceados.

En contraste, productos como trigo, frijol y avena registraron disminuciones en sus niveles de importación.

El director general del GCMA, Juan Carlos Anaya, señaló que México mantiene un índice de seguridad alimentaria de 44 por ciento, lo que significa que una parte importante del consumo nacional continúa dependiendo de las compras al exterior.

Especialistas consideran que para entidades agrícolas como Sinaloa, el reto no solo consiste en elevar la producción, sino también en fortalecer infraestructura, logística y competitividad para enfrentar el crecimiento de los flujos internacionales de granos.

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