Recapturan a Morgan Geyser tras huir de su residencia supervisada — reviven el caso “Slender Man”

La justicia en Estados Unidos actuó rápidamente: Morgan Geyser, la mujer involucrada en el polémico ataque de 2014 conocido como “Slender Man”, fue recapturada tras fugarse el fin de semana del hogar comunitario donde vivía bajo libertad condicional. La fuga encendió las alarmas sobre la supervisión que recibía.

Un crimen que marcó el 2014

Cuando tenía 12 años, Geyser, junto con otra niña de la misma edad, laceró gravemente a su compañera de clase, Payton Leutner, propinándole 19 puñaladas. El motivo: creer que con ese acto lograrían complacer al personaje ficticio Slender Man. Leutner sobrevivió, aunque con secuelas físicas y emocionales.

Ambas chicas fueron juzgadas como adultas; debido a su estado mental, fueron internadas en instituciones psiquiátricas. Geyser recibió una sentencia de hasta 40 años en ese régimen, mientras que su compañera obtuvo un dictamen similar menor.

Liberación y fuga

Tras años bajo tratamiento, en julio de 2025 un juez autorizó a Geyser su salida al comprobar avances en su salud mental, designándola para vivir en un hogar comunitario bajo supervisión.

La noche del sábado 22 de noviembre, Geyser cortó el brazalete electrónico que monitoreaba sus movimientos y escapó junto a un adulto conocido, lo que activó una alerta por fuga.

Menos de 24 horas después, fue hallada y detenida en Posen, Illinois —a unos 274 km de su lugar de residencia supervisada—. Ella no opuso resistencia durante la detención y aceptó su extradición a Wisconsin.

Consecuencias legales y reclamo social

Las autoridades de Wisconsin han solicitado revocar su libertad condicional, lo que podría implicar su regreso a una institución psiquiátrica o incluso nuevos cargos por su fuga.

El suceso reaviva la preocupación pública sobre la reinserción de personas que cometieron crímenes violentos bajo trastornos psiquiátricos, y la necesidad de evaluar los mecanismos de supervisión y protección ciudadana.

La historia también revive el debate sobre cómo tratar casos de violencia juvenil con involucramiento de salud mental, la rehabilitación, la vigilancia posterior a la liberación y los riesgos potenciales cuando hay fallas en dichos controles.

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