Asteroide 2024 YR4: aumenta ligeramente la probabilidad de impacto con la Luna, pero expertos llaman a la calma
El asteroide 2024 YR4, descubierto a finales de 2024, continúa siendo objeto de seguimiento por parte de astrónomos e instituciones científicas internacionales. En una reciente actualización, la NASA informó que la probabilidad de que este cuerpo celeste impacte con la Luna el próximo 22 de diciembre de 2032 ha aumentado a 3.8%, según datos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra.
A pesar de este incremento —que representa un cambio desde el 1.7% registrado a finales de febrero—, los científicos subrayan que existe una probabilidad del 96.2% de que no ocurra ningún impacto, por lo que no se considera un motivo de alarma inmediata.
¿Qué pasaría si impactara?
De producirse una colisión, los expertos indican que no se alteraría la órbita de la Luna. Sin embargo, el material expulsado por el impacto podría generar nubes de polvo y fragmentos que afectarían de forma temporal las operaciones de infraestructura espacial en el sistema Tierra-Luna, como satélites, estaciones orbitales o futuras misiones tripuladas.
El asteroide fue observado por el Telescopio Espacial James Webb el pasado 26 de marzo. Gracias a su capacidad de medición térmica, se estimó que el objeto tiene entre 46 y 74 metros de diámetro. Esta información es clave para dimensionar el posible efecto de un impacto, aunque actualmente se considera que las consecuencias serían limitadas y manejables, en caso de materializarse.
Contexto y seguimiento
El 2024 YR4 generó su primera alerta a través de la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) en enero de este año. En un principio, se analizó también su trayectoria con respecto a la Tierra, pero las probabilidades de impacto con nuestro planeta fueron descartadas casi por completo en febrero.
Actualmente, el asteroide se encuentra alejándose, por lo que no será visible con telescopios terrestres durante varias semanas. Sin embargo, se espera que el James Webb lo observe nuevamente entre finales de abril y principios de mayo, lo que permitirá refinar aún más los cálculos sobre su órbita.

